Versátil en pos de su único objetivo: el gol

  • Mel reordena el sistema de su equipo y mueve a sus hombres de posición sin solución de continuidad con mano de santo.

Una vez más asomó el Betis ambicioso y valiente de Pepe Mel. Sabedor de que arriba tiene pegada, el entrenador verdiblanco, de una forma u otra, con balón o sin balón, en 4-3-3 o en 4-4-2, dio una lección táctica desde el banquillo, con cambios de toda índole y con el único objetivo de que su equipo llegase con claridad arriba. Siempre buscó el Betis el gol, con más o menos fortuna, y, lógicamente, no se conformó ni se vino abajo cuando el Deportivo le empató tras ir ganando por 0-2.

Defensa

Dos fallos defensivos muy concretos propiciaron los dos goles, aunque, de cualquier modo, el Betis defendió mejor dentro del área que fuera de ella. Los centrales se mostraron autoritarios en el juego aéreo y en la anticipación y los laterales tampoco es que sufrieran en exceso, aunque Chica sí regaló su espalda en un par de ocasiones. El sostén de Cañas por delante se notó positivamente, aunque el roteño, Beñat y Salva Sevilla no apretaron lo suficiente y, por contra, sus pérdidas de balón y las faltas del virgitano cuando se quedó sin aire sí fueron obligando a la zaga a perder metros. La entrada de Rubén Pérez mejoró esta tendencia perniciosa y permitió en parte el contraataque.

Ataque

Mel trabajó minuciosamente el partido. Salió con Beñat a la izquierda de Cañas, Salva Sevilla por delante y Rubén Castro en la derecha. Al poco, cambió a un 4-4-2 asimétrico con Campbell cambiado a la derecha y el virgitano más cerca de la izquierda. Ello permitió el pasillo de Nacho, con dos pases de gol a Rubén Castro.

Cuando el partido se complicó y pasó en cinco minutos de 0-2 a 2-2, Mel reaccionó. Primero dio entrada a Vadillo para el 4-4-2 más puro con extremos, los dos a pierna cambiada, y minutos después se tapó en el medio con Rubén Pérez por Jorge Molina. Beñat, ya con poco gas, jugó más cerca del área y llegaron los contraataques. En uno de ellos, sorprendió Campbell con un latigazo para el 2-3, luego cambió al tico y a Vadillo de banda y las ocasiones se sucedieron una tras otra. La apuesta ofensiva, diversa y versátil, fue siempre a más.

Virtudes

La fe del equipo en su poder ofensivo y la polivalencia de los futbolistas que actúan por delante del balón. Los rivales pierden las marcas porque, amén de dinámicos, son muy rápidos.

Talón de Aquiles

La elección del último pase en los contraataques. Debió llegar el 2-4 y no el sufrimiento último.

Uno por uno

Adrián. Mucha seguridad y un buen mano a mano ante Riki.

Chica. Voluntarioso. Bruno Gama le creó algún problema, pero no tuvo fallos gravosos. 

Amaya. Muy bien por alto y en la anticipación y los cruces. Cayó bien a su costado también. 

Dorado. La falta última, absurda, pudo costarle cara. Excelso de colocación y elegante. 

Nacho. Sólo una vez cedió su banda, aunque lo compensó con un partido tácticamente muy bueno y con dos centros perfectos a Rubén Castro en los dos goles. 


Cañas. Robó los balones más interesantes y que dieron aire al equipo, pero tuvo dos o tres pérdidas muy peligrosas.   

Beñat. No anda fino, pero lo da todo. Rompe el fuera de juego en el primer gol de Riki.


Salva Sevilla. Se soltó más cuando jugó como falso extremo derecho. Impreciso en el pase y algo al ralentí. 

Rubén Castro. Dos goles de lo que es, un magnífico delantero. En el segundo, genial el toque para definir.


Jorge Molina. Fue siempre referencia a la hora de recibir el balón, pero no tuvo el día para quedarse con alguno, jugarlo bien, aguantarlo...

Campbell. Su partido se recordará por el golazo que valió el triunfo, pero ya a los dos minutos evitó uno en su puerta a la salida de un córner. Su sacrificio defensivo fue loable y acabó extenuado. Partidazo de un gran jugador de fútbol con una zurda peligrosísima.


Vadillo. Debió jugársela en una contra en la que prefirió ceder el balón a Rubén Castro. Muy activo y mejor en la izquierda.

Rubén Pérez. Dio frescura y aire al equipo, que desde su entrada al campo realizó no menos de cuatro contraataques.

Nosa. Apenas unos minutos.

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