Si Víctor albergaba dudas con Goitia...

  • "Tampoco fue la hostia", dice humilde sobre su soberbio partido en Córdoba · Fijo para Tapia, lo bordó en el debut del aragonés

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Dicen que llegó de la mano de Antonio Tapia, pero lo cierto es que él estaba firmado por el Betis en enero y el fichaje del entrenador no se decidió hasta unos meses después. Sea como fuere, Iñaki Goitia, al que el técnico de Fuengirola conocía bien por la etapa de ambos en el Málaga, entró en el equipo del tirón, sin discusión alguna. Tapia no tuvo reparos en apartar a un internacional en horas bajas como Ricardo y a Casto para otorgarle la titularidad a este corpulento baracaldés de 27 años que se ha ido ganando al mundo bético.

Los inicios fueron titubeantes, ya que alternó buenas intervenciones con fallos principalmente motivados por su reticencia a abandonar los palos en los balones laterales colgados, algo que no se entiende dada su altura y envergadura. Pero, con el tiempo, y quizá influido por los consejos diarios del maestro Esnaola, vasco como él, se ha ido asentando y los aciertos comienzan a ganar por goleada a los errores.

Paradójicamente, el primer día sin quien dicen que fue su mentor al frente, precisamente en el debut de Víctor Fernández, cuajó su mejor faena en verdiblanco.

Goitia, que supo encajar las críticas negativas en su día, tampoco se ha vuelto loco con las alabanzas. "Todo el mundo está muy contento, hasta los que se quedaron en casa y no viajaron. No hay ni méritos ni deméritos especiales de ninguno porque todos ponemos nuestro granito de área y cuando se gana lo hacemos todos, igual que cuando se pierde. Además, tampoco fue la hostia, sólo que tuve la fortuna de parar lo que llegó. Pero no hay que valorarlo como un partidazo", dice.

El vizcaíno, quien ya en el otoño tachó de error que se hablara de ascenso, ratifica hoy sus palabras. "Estamos confiados en lograrlo, pero es un grave error hablar del ascenso antes de mayo; hay que ser cautos. Eso sí, el equipo hizo un buen trabajo, sobre todo en la primera parte. Queremos asimilar las ideas de Víctor y analizar cada partido sin mirar al rival, sólo pensando en que son tres puntos. El Betis tiene que ganar a quien sea y conseguir una victoria el domingo significaría un seis de seis, algo importante para intentar no perder comba con el tercero e incluso cogerlo", desea con vehemencia sin miedo alguno a la visita del Hércules.

"Si somos capaces de lograr victorias, vamos a recortar puntos con los equipos de arriba y a alejar a los de atrás. Somos el Betis y no tenemos que mirar al rival, sólo preocuparnos del presente y pensar en el objetivo final. No nos podemos olvidar de eso y tenemos que estar unidos, porque todos queremos lo mismo", insiste el guardameta, quien, en otro alarde de humildad, no se considera un fijo: "Llega un míster nuevo y nadie tiene el puesto asegurado. No somos ni 11 ni 14, somos 25 jugadores".

El guardameta, aunque la afición bética le diese la espalda al equipo por momentos, agradece su apoyo mayoritario. "El jugador lo que quiere es estar respaldado, y más en casa. La afición está algo descontenta, pero nosotros estamos al margen, porque a poco que le demos nos va a respaldar. Además, se desplaza en masa a todos los encuentros, como a Córdoba, y hay que agradecerle que día tras días esté animando después de tantos resultados negativos", valora el baracaldés.

Cuestionado por los posibles refuerzos que no llegaron, salvo en la persona de Jonathan Pereira, no se mojó. "He estado totalmente al margen del tema de fichajes. Somos un equipo hecho, con unas características que tenemos que explotar al máximo y tenemos un estilo propio de juego, al que tenemos que sacar el mayor rendimiento posible", apostilla Goitia, un portero que va a más.

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