Visto para sentencia

  • El juicio de la operación Puerto concluye tras dos meses de sesiones

El juicio de la operación Puerto quedó visto para sentencia después de más de dos meses de sesiones en las que decenas de testigos, peritos y policías desnudaron una trama de dopaje en torno al médico Eufemiano Fuentes.

Ahora sólo cabe esperar a la decisión de la juez Julia Patricia Santamaría, que debe decidir en un plazo aproximado de mes y medio si las prácticas del galeno y los otros cuatro acusados supusieron un delito contra la salud pública.

"No entiendo de derecho ni soy abogado, pero puedo asegurarle que en los 35 años que llevo de ejercicio profesional jamás he perjudicado la salud de mis pacientes", dijo ayer a la magistrada Eufemiano Fuentes, el único de los cinco procesados que hizo uso de su derecho a la última palabra. "El fin que persigo como médico es el de proteger la salud, no el de dañarla", agregó .

Las acusaciones, siete en total, piden hasta dos años y medio de cárcel e inhabilitación profesional para Fuentes, su hermana Yolanda (también médico), los ex directores de equipos ciclistas Manolo Saiz, Vicente Belda y el preparador Ignacio Labarta.

Y lo que es casi más importante, la jueza tendrá que definir en la sentencia si, como han solicitado, cede a las autoridades antidopaje las más de 200 bolsas de sangre incautadas en la redada de la Guardial Civil para destapar a clientes que aún no han sido identificados. Sólo el análisis de ADN podría probar, por ejemplo, si Urco es la atleta y senadora española Marta Domínguez, si el mito italiano Mario Cipollini o está o no relacionado o la identidad de las siglas RSOC, aparecidas en los papeles del sumario y ligadas a la Real Sociedad.

Personados entre las acusaciones particulares, AMA y UCI metieron presión a la jueza pidiendo una sentencia "ejemplarizante" que muestre el "compromiso real" de España con la lucha antidopaje. Ayer tuvieron respuesta. "Las acusaciones han utilizado el marketing, la demagogia y verdades a medias para convencerla de saltarse un muro que es imposible de saltar", advirtió el abogado Ignacio Arsuaga, que como todas las defensas solicitó a Santamaría que sea impermeable a las presiones.

Durante los casi siete años que duró la instrucción, el caso fue cerrado y reabierto en dos ocasiones. La falta de transparencia alimentó el mito del mago Fuentes, que terminó salpicando de sospecha todos los éxitos del deporte español. Aseguró en su larguísima declaración que no sólo trataba a ciclistas, sino también a "futbolistas, tenistas o boxeadores", y ofreció incluso dar su lista de clientes. La juez no quiso conocerla.

El abogado del médico, Tomás Valdivielso, solicitó la absolución de su representado ya que "no se ha presentado prueba alguna", pese a "los esfuerzos por criminalizar su conducta por las acusaciones, teniendo en cuenta que sus prácticas eran "lícitas y legales al margen de consideraciones estéticas y éticas". De hecho, aseguró que "ningún testigo ha manifestado ser perjudicado por las prácticas". "Ni siquiera el señor Manzano, que pide una indemnización cuantiosa" sin haber "acreditado ni un solo perjuicio que se le haya ocasionado". Manzano es uno de los diez ciclistas que declararon como testigos, aunque sólo él, Tyler Hamilton y Jörg Jaksche contaron abiertamente sus experiencias dopantes como clientes de Fuentes.

La defensa de Yolanda Fuentes, última en exponer sus conclusiones, también rechazó la comisión de delito alguno por parte de ésta, cuya única culpa es ser la hermana de Eufemiano Fuentes.

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