Un Zaragoza apático muestra sus límites

El Zaragoza no pasó del empate a cero ante el Getafe, que jugó a medio gas pensando en la final de Copa, en un partido en el que los visitantes evidenciaron todas las carencias que le han llevado a coquetear con la Segunda División.

Ambos contendientes saltaron al terreno de juego con las mismas intenciones. Aburrir al personal pareció ser la consigna dictada por los entrenadores de ambos conjuntos, que en los primeros 45 minutos dieron una lección de como no se debe jugar al fútbol. El Getafe tenía excusa, el maratoniano partido ante el Bayern, el Zaragoza no.

Pese a jugar a medio gas, el conjunto azulón fue el dueño de la pelota. Enfrente, el Zaragoza parecía conformarse con un empate. El descenso no debía estar sobrevolando las cabezas mañas. En el primer tiempo no se vio ningún disparo visitante en la portería defendida por Ustari.

El segundo acto comenzó con un susto tremendo para el Zaragoza. En una jugada de tiralíneas, Braulio dio el pase de la muerte a De la Red, que con la portería vacía mandó la pelota fuera.

La ocasión despertó durante unos minutos a los maños, que dieron la réplica con una ocasión clamorosa de Diego Milito. El acelerón del Zaragoza se vio frenado con la expulsión de Matuzalem por doble tarjeta. Con uno más, el Getafe comenzó el asedio.

Después, el conjunto madrileño no pudo aprovechar dos claras ocasiones de Sousa y Albín. El Zaragoza salió vivo del Coliseum.

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