Booker marca el nuevo ritmo

  • Con el californiano el Betis cuenta con algo de cuya falta ha adolecido hasta su llegada: un base titular

Booker, en un entrenamiento en el Palacio de los Deportes de San Pablo con el Betis Energía Plus. Booker, en un entrenamiento en el Palacio de los Deportes de San Pablo con el Betis Energía Plus.

Booker, en un entrenamiento en el Palacio de los Deportes de San Pablo con el Betis Energía Plus. / víctor rodríguez

El Betis Energía Plus respira, que no es poco, a nueve jornadas del final de la competición. Tiene vida. Y el corazón le late al ritmo que bota Askia Booker, el último en llegar a una plantilla que con él empieza a creer en que la salvación es posible.

El californiano llegó a un vestuario deprimido y le ha levantado el ánimo. No sólo porque no deje de sonreír en los entrenamientos, sino por la energía, los puntos, el liderazgo y la dirección que ha aportado al conjunto verdiblanco. Con él, el balance es positivo: tres triunfos (Joventut, Unicaja y Fuenlabrada) y dos derrotas (Andorra y Bilbao). Pero más allá de los números, Booker es exactamente lo que el equipo necesitaba: un base.

El jugador de Los Ángeles no es sólo un foco más de anotación, sino otro líder más al que seguir en la pista y que se une a los Schilb, Kelly, Nelson y, últimamente, a Anosike. Con el estadounidense el equipo por fin tiene un base que suba, con un gran manejo de la pelota y una vez en campo rival las opciones se multiplican. No busca el pase seguro como McGrath y Draper, sino que es capaz de penetrar para generar espacios para sus compañeros, lanzar de media y lejana distancia y sacar faltas. Muchas faltas. Algo que celebra como si fuera una canasta. No es para menos. En Fuenlabrada firmó un 11/11 para un casi inmaculado 18/19 (1/2 en Miribilla) en los cinco partidos que lleva disputados en la Liga Endesa. Y eso es algo que no hay que olvidar: el impacto de un jugador que es novato en la ACB y prácticamente en Europa, pues en Grecia apenas jugó dos encuentros allá por 2015.

Entonces quizá no estaba hecho. Ahora, camino de los 25 años, su juego ya está más maduro. Por comparar con sus predecesores, Booker ya acumula más puntos en 137 minutos que McGrath y Draper juntos en un total de 417 minutos. Esto es 97 (19,4 de media) puntos del californiano por los 89 que acumuló la dupla.

Más estadísticas. Booker también supera la suma de los dos bases anteriores en valoración claramente: 58 de la pareja frente a los 80 del jugador bético, que también los supera en el apartado de tiros libres: el 18/19 ya citado frente al 15/17 de McGrath (8/8) y Draper (7/9). Este dato está relacionado con las faltas recibidas. Unidos los anteriores directores de juego apenas sacaron a los rivales 22 personales, mientras que el de California ya se ha cobrado 18 y sólo le queda mejorar en el apartado de asistencias, pues apenas ha repartido 12 por la también exigua cantidad de 35 que dieron entre los dos bases en, eso sí, 280 minutos más en pista.

La importancia de Booker en el equipo es primordial y Óscar Quintana le ha dado desde su llegada un rol protagonista. Titularísimo desde el primer entrenamiento. En el Fernando Martín de Fuenlabrada superó por primera vez la media hora de juego sobre el parqué (34 minutos) y los rivales empiezan a condicionar su juego al del base. Con un gran físico y fuerza, ni Rupnik ni Vargas pudieron pararlo el domingo. Esta jornada tendrá enfrente a un base de unas condiciones atléticas parecidas a él como Kloof y otro menos físico pero con gran manejo del balón y buen lanzamiento exterior como Hannah. Ahí tendrá que estar atento Booker para no conceder a su par lanzamientos cómodos para que el Betis Energía Plus siga latiendo al ritmo que él marque sobre el parqué.

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