Plaza cierra la puerta a Carrasco

  • El triunfo permite a Quintana atar un puesto destinado a su ayudante tras sondear a Ocampo o Sito Alonso

El entrenador del Betis Energía Plus, Óscar Quintana. El entrenador del Betis Energía Plus, Óscar Quintana.

El entrenador del Betis Energía Plus, Óscar Quintana. / jo´sé ángel garcía

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óscar Quintana se aflojó el nudo de la soga pasadas las ocho de la tarde del Domingo de Ramos. La victoria ante el Unicaja en el inicio de la Semana Santa libró al cántabro de una destitución cantada. ¿Quién hubiera sido el sustituto? Los vaivenes en la toma de decisiones en el club en los últimos años han sido una constante y lo que un día parecía blanco se convierte como por ensalmo en negro. Las dudas sobre la figura de Quintana vienen desde hace bastantes semanas, pero por hache o por be ha sorteado los obstáculos y seguramente ya no peligre su sitio en el banquillo hispalense.

El sustituto de Alejandro Martínez rompió la espantosa racha de diez derrotas consecutivas de los sevillanos en la undécima jornada frente al Obradoiro y ligó tres triunfos más, ante el UCAM, el Herbalife y el Tecnyconta Zaragoza, que sacó del farolillo rojo a los verdiblancos y condujo a creer que la buena tendencia los sacaría del agujero del descenso más pronto que tarde. Sin embargo, no tanto el revés contra el Barcelona, sino el vaparalo frente al San Pablo en Burgos, volvió a sumir en la depresión al Betis.

Seis partidos sin ganar hicieron saltar las alarmas tras una nueva decepción en la cancha del Estudiantes el 11 de febrero. Entonces llegó el parón liguero por la Copa y la selección. Ahí comenzaron los movimientos y el entorno de la entidad sevillana lanzó la caña a Diego Ocampo, buen conocedor de la casa y recién destituido como técnico del Joventut. El presidente verdiblanco, Fernando Moral, puso la maquinaria a funcionar para sondear la disponibilidad del gallego, aunque sin concretar ninguna oferta.

Finalmente, el Betis optó por no menear el banquillo y mantener a Quintana, pese a que su credibilidad iba a menos, tras tres semanas de receso liguero. Precisamente fue la Penya el siguiente rival de los hispalenses y el triunfo le dio otro balón de oxígeno al preparador de Torrelavega.

No obstante, el patinazo casero contra el Morabanc y el posterior en Bilbao reactivaron la alternativa de destituir a Quintana. El Betis volvió a fijarse en Ocampo e incluso habló con su agente. Era el mejor colocado para Antonio Alonso, el director deportivo, pero Moral echó el freno a las conversaciones y pidió que buscara un entrenador de más caché. Es más, hubo incluso una oferta a Sito Alonso, despedido del Barcelona antes de la Copa del Rey. Pero, en otro vaivén, el presidente decidió que no hacía falta traer a ningún técnico nuevo y que, en caso de derrota ante el Unicaja, el elegido sería Javi Carrasco, ayudante de Quintana y preparador de la casa adscrito al primer equipo desde hace una década.

El triunfo frente a su antiguo jefe, Joan Plaza, el pasado domingo, impidió al entrenador sevillano tomar las riendas del Betis, decisión que, salvo un nuevo cambio de opinión del presidente, parecía definitiva en caso de que los malagueños se hubieran llevado el triunfo de San Pablo. El fallo sobre la bocina de Milosavljevic dejó a Quintana en su sitio y Carrasco deberá esperar otra oportunidad, quizás la próxima campaña.

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