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El peor de la historia (121-56)

  • El Betis encaja la mayor derrota de toda la ACB al caer contra el Barcelona.

  • El equipo, sin alma, hizo el ridículo ante un rival a medio gas que se divirtió a su costa.

Booker, ante Pressey. Booker, ante Pressey.

Booker, ante Pressey. / EFE

Y ahora viene el Burgos. La final de las finales para un Betis Energía Plus en plena depresión y en caída libre. Ya no se trata sólo de la vergonzosa, otra más, derrota en el Palau Blaugrana por 121-56, sino en la actitud de un equipo que lo único que tiene de profesional hoy por hoy son los sueldos de unos jugadores que se arrastraron en la cancha ante un rival que, lo peor de todo, jugó a medio gas y logró la mayor diferencia en la historia de la ACB. Y es que para ganar a un conjunto sin dirección en el banquillo ni sangre en las venas no hace falta mucho. Anímica, defensiva y tácticamente es el peor grupo de personas que visten de un mismo color de todo el baloncesto español. Porque el cuadro sevillano defiende al nivel de un conjunto de barrio. "No fue el día", podría excusarse Óscar Quintana, pero ¿cuándo lo es? ¿Lo será cuando se gane cuando el descenso esté consumado?

Es que nunca es el día para defender. Nunca es el día para cerrar el rebote. Nunca es el día para dejarse la piel en el campo... Lo que no era el día era para que el entrenador, el capitán de la nave, se bajara del barco. Porque forzar una doble técnica para que lo expulsasen cuando su equipo, el que dirige desde la séptima jornada, perdía de 50 puntos, dice poco, o mucho, del cántabro.

Ante el Barcelona no hubo partido. Hay poco que contar. Sólo los cinco primeros minutos en los que Anosike tras fallar tres tiros libres anotó por fin uno para colocar el 9-8. A partir de ahí sólo jugaron los de azulgrana. Los béticos, de blanco esta vez, se dedicaron a mirarse, a fallar y fallar sin que el técnico, para variar, cambiase algo viendo el martillo pilón que tenía delante. Canastas de todos los colores de los locales. Errores de colegiales en los visitantes. Grotescos a veces. De esos que hacen preguntarse si le están haciendo la cama al entrenador o sencillamente es que son así de malos. Tampoco es que Quintana hiciese mucho para cambiar nada ante el vendaval de triples que le estaba cayendo. ¿Una zona? ¿Presionar en campo rival? Nada. El parcial 28-0 hasta que Golubovic metió una canasta nueve minutos después de la personal de Anosike acabó con todo. Hasta con la fe de una afición cansada de recibir palo tras palo.

No es la sensación de que un gran conjunto con un mejor técnico en el banquillo te ha pasado por encima. Lo peor es la sensación de ver a unos jugadores que les da igual todo. Que el próximo curso estarán en otro equipo, en otra liga ganando dinero como si no hubiese pasado nada, pero habrán dejado al club en el pozo y, quien sabe, si a las puertas de la desaparición por su desidia.

La de todos. Del primero al último porque aquí todos son responsables de este desastre.

Se puede perder, claro. Esto es deporte. Se puede tener mala suerte una vez. Dos. Tres... La temporada es muy larga y pueden pasar muchas cosas, pero cuando se repite casi lo mismo en forma de bucle es que algo falla. Este Betis no tiene la más mínima actitud defensiva; se cree, que es lo peor, que ataca bien y no llega ni a la media de la competición y para colmo no es un conjunto trabajado. Ni cortes, ni pick and roll, ni tiradores que salgan de un bloqueo para lanzar... La nada. Pasar la pelota, que algún jugador rompa a su par y a ver qué pasa. Y eso en el mejor de los casos.

En el primer cuarto se acabó el partido: 33-8. "Bueno, ahora reaccionará y mantendrá una diferencia más o menos honrosa", pensaría la mayoría. Al descanso 57-26. "En el segundo tiempo ya se consolidará la diferencia y se probarán cosas cara al duelo con el Burgos", dirían los que aún tenían ganas de ver la televisión. Pero la cosa fue a peor: 90-41 al final del tercer cuarto, con el entrenador autoexpulsándose. Pocos ya estarían viendo el partido y los que aguantaban ya sólo pensaban en que no se batiese el récord de anotación ni de mayor diferencia en un partido en la historia de la ACB. Ni eso. Al final 65 puntos de ventaja para el Barça y, pese a todo, no fue lo peor de la noche. El Bilbao ganó, Burgos siempre compite, el Joventut lucha y el Zaragoza, que cayó contra el Estudiantes, cuenta con un jugador que gana partidos como Gary Neal. ¿A qué se puede agarrar el Betis? ¿A un entrenador que descaradamente se quita de en medio cuando su equipo, del que tomó las riendas hace 21 jornadas, no ayer, está protagonizando el ridículo más vergonzante de la historia?

Y así con todo las opciones de salvación están ahí. Las matemáticas así lo dicen, pero a este nivel es algo ficticio que nadie cree. ¿Quién puede creer en un grupo de jugadores que se arrastran por las canchas? Y el domingo toca el Burgos. Para pedir el apoyo, primero que se lo gane.

Ficha técnica:

121- Barcelona (33+24+33+31): Pressey (8), Koponen (13), Hanga (15), Moerman (8), Oriola (12) -equipo inicial-, Ribas (3), Heurtel (13), Claver (11), Tomic (8), Jackson (6), Navarro (11) y Vezenkov (13).

56 - Real Betis (8+18+15+15): Booker (5), Nelson (2), Schilb (2), Kelly (11), Anosike (11) -equipo inicial-, Cruz (2), Urtasun (4), Uriz (-), Franch (7), Golubovic (8), Sánchez (3) y Zagorac (1).

Árbitros: Jiménez, Calatrava y Mendoza. Expulsaron al entrenador del Real Betis, Óscar Quintana, por dos técnicas (min. 28).

Incidencias: partido correspondiente a la jornada 27 de la Liga Endesa disputado en el Palau Blaugrana ante 3.053 espectadores.

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