la crónica | betis E. Plus- Morabanc Andorra

De gatillo a gran gatillazo (89-100)

  • El Betis cae frente al Andorra víctima de sus errores en el último cuarto, periodo en el que recibió 36 puntos

  • Blazic se desbocó al final

Mikel Uriz, del Real Betis Energía Plus, y Jaime Fernández, del Morabanc Andorra, en el encuentro de este domingo. Mikel Uriz, del Real Betis Energía Plus, y Jaime Fernández, del Morabanc Andorra, en el encuentro de este domingo.

Mikel Uriz, del Real Betis Energía Plus, y Jaime Fernández, del Morabanc Andorra, en el encuentro de este domingo. / EFE

El Betis Energía Plus cayó derrotado frente a un superior Andorra (89-100) y lo hizo preso de un nefasto último cuarto, periodo en el que encajó 36 puntos en un parcial al que entró con la máxima diferencia de la que dispuso en todo el encuentro (70-64). Una concatenación de errores y pérdidas, así como el acierto desde la línea de tres de los jugadores andorranos, liderados en los momentos decisivos por Blazic y Shurna, acabaron con las esperanzas béticas de sumar su segundo triunfo seguido.

Con esta nueva derrota, la decimoséptima de la temporada, el equipo bético sigue residiendo en los mismos puestos de descenso en los que comenzó la jornada y con la misma desventaja de un triunfo respecto a lo rivales que lo preceden en la clasificación -Burgos y Bilbao, ambos con seis victorias-.

La escuadra dirigida por Óscar Quintana, que aguantó el pulso a los andorranos hasta el final del tercer cuarto, volvió a carecer en el tramo postrero del nervio defensivo y de concentración que favorecieron el carrusel de triples visitantes, las pérdidas y la demás caterva de errores no forzados.

Al final el equipo bético se desmoronó como un polvorón, volviendo a recibir el centenar de puntos como sólo había logrado esta temporada el Valencia Básket. La defensa bética volcó sus esfuerzos a evitar las penetraciones en la zona de los exteriores (Jaime Fernández y Blazic) y acabó siendo víctima del tiro exterior de los jugadores andorranos interiores (Shurna y Sanè). El equipo del Principado, versátil de recursos ofensivos, demostró por qué está donde está y por qué aspira a clasificarse para la pelea por el título.

El Betis fue por tanto víctima de un equipazo y, naturalmente, de sí mismo, pues sigue siendo tan inconsistente e inconstante, incapaz de mantener un tono en ataque o en la contención más de tres acciones seguidas. Una vez más, tuvo un lunar en el apartado del rebote defensivo, rémora que fue aprovechada por los visitantes para disponer de segunda oportunidades para anotar: 24 puntos sumaron de ese modo. Y, aunque registró un buen porcentaje de tiro de dos, el presumible buen gatillo resolvió en gatillazo el choque.

El juego bético giró al ritmo de Booker en los primeros minutos. Suyos fueron los puntos y suya fue la dirección que llevó a los verdiblancos a un prometedor 8-7 cuando se habían disputado cuatro minutos de choque. El Andorra no se dejó amedrentar por el acierto inicial del base y de Anosike y fue entrando en el partido gracias a Jelínek, Walker y Jaime Fernández, cuyos triples y penetraciones elevaron a siete la desventaja bética (14-21, minuto siete). Dos triples seguidos de Nelson y Kelly, que se desquitaban de su discreto primer cuarto, rebajó a tres la ventaja visitante (20-23, minuto ocho).

El Betis Energía Plus entró al segundo cuarto como acabó el primero, no sabiendo cerrar el rebote de su pintura. Tres triples de Fernández, Sanè y Blazic concedían a los andorranos la máxima diferencia hasta el momento (27-36, minuto 13).

El Betis, sin embargo, enmendó la plana. A diferencia de lo previsto, era el Betis el que corría y transitaba con velocidad de una canasta a otra. En ataque iba encontrando acciones providenciales. Lo que pudo ser un dos más uno de Golubovic se convirtió en un 5-0 gracias a un triple de Kelly después del tiro libre adicional errado por el montenegrino. Además, el Andorra comenzaba a sufrir el tapón que el equipo bético había erigido en la zona. El premio no tardó en llegar en forma de un parcial de 9-0 que adelantó el Betis al final de la primera mitad (44-43).

Y, al tercer cuarto, Schilb resucitó. El estadounidense con pasaporte checo volvió a hacer lo que suele: despertar con acierto y puntos (13 en el tercer cuarto, sus primeros tantos del partido) cuando el aficionado casi se ha olvidado de él. Al unísono, al Andorra dejó de entrarle el triple, la que era ya su arma fundamental. El Betis hizo uso de ese momento de confusión para regresar al mando en el marcador (63-62, minuto 28), ventaja que aumentó a los seis puntos, máxima diferencia bética, tras una canasta de Úriz al toque de la bocina (70-64).

Los presagios no eran malos, pues no lo eran las sensaciones ni el resultado con los que el equipo verdiblanco entraba al cuarto definitivo. El Andorra, sin embargo, dijo basta. Guiado por Shurna, Walker y, principalmente, Blazic, el Andorra decidió poner tierra de por medio. Un parcial de 0-12 en los primeros cuatro minutos devolvía la ventaja al cuadro del Principado, que apretó el acelerador en el instante final.Los errores béticos de cada jornada se hacían más gruesos a falta de los últimos minutos. Hubo acciones mal defendidas. También irrumpió el mejor Blazic, quien ponía el marcador en un 76-86 tras un triple desde casi 10 metros. La vuelta a la diferencia de 10 puntos dejó grogui al Betis, que vagó hasta la derrota final con algún arranque de orgullo pero con escasa fe y menos posibilidades.

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