Un campeón de lo más terrenal

  • A 100 días del comienzo de los Juegos Olímpicos, Josué Brachi analiza sus planes para luchar por estar entre los cincos mejores El peso y el componente psicológico, sus claves para el éxito

Josué Brachi nunca ha querido dárselas de estrella. Para haber conseguido nada menos que 18 Campeonatos de España, un Campeonato de Europa Sub 23 y dos oros europeos consecutivos, el haltera sevillano tiene los pies bien plantados en la tierra.

La mejor residencia deportiva del país, la Joaquín Blume, en Madrid, le espera desde hace tiempo con los brazos abiertos, pero Brachi nunca ha querido abandonar su tierra, su casa y el puchero de su abuela. "Mi entrenador es la razón principal de que siga en Sevilla y tengo también la suerte de contar aquí con grandes especialistas. Además soy una persona muy familiar, en mi casa no soy ningún campeón de Europa", explica.

Y no ha necesitado tampoco grandes lujos deportivos para llegar a lo más alto, siendo uno de los más jóvenes dentro de los diez halteras favoritos del mundo. Con su billete indiscutible para Río, el hispalense tiene muy claro el objetivo de sus primeros Juegos Olímpicos, luchar por estar entre los cinco primeros: "Esto no ha ocurrido en la historia de España (nunca se ha pasado del octavo puesto). Siempre puede saltar la liebre, que alguien falle y conseguir medalla".

La confianza que tiene en sí mismo se denota nada más entrar en una habitación: "Soy un ganador. Si no te consideras así, los rivales tampoco lo harán y voy con esta mentalidad a Río". Su actitud ganadora es su mejor baza en un deporte en el que el componente psicológico es vital. "A pesar de ser quien soy, sigo sintiendo miedo a la hora de levantar un peso nuevo. Un ejercicio que suelo llevar a cabo es el de tumbarme con los ojos cerrados y visualizar de forma positiva el próximo entrenamiento", desvela el campeón europeo, que dedica siete horas al día a entrenarse sin permitirse apenas descansos ni un desliz en su estricta alimentación. "Aunque no me toque, el domingo también voy a entrenar por mi cuenta", añade.

En la tarima deberá hacer frente a los chinos, los rivales más duros en 56 kilos, y al campeón olímpico y récord del mundo en dos tiempos, aunque Josué tiene claro que el verdadero enemigo es uno mismo. "Soy mucho más técnico que fuerte. Río nos ha pillado muy cerca, pero creo que en los siguientes juegos podré llegar a grandes marcas olímpicas", reconoce.

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