Un consejo con mucho pedigrí

  • Del Nido, que hace oficial el fichaje de Cisneros, llena la cúpula directiva de apellidos ilustres del sevillismo · Con De Caldas y Romero serían 9 los vástagos de la 'vieja guardia' con cargo

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Sabido es que José María del Nido es una persona en la que los valores tradicionales están muy acusados y una de sus obsesiones desde que llegó al sillón presidencial del Sevilla ha sido que los apellidos ilustren perduren en el grupo encargado de dirigir los designios de la entidad. Él mismo es hijo de un ex directivo, pues su padre formó parte del equipo de José Ramón Cisneros en los años 60 y principio de los 70.

Con la decisión tomada en la reunión del consejo celebrada ayer, en la que Del Nido tiene intención de dar entrada en la cúpula directiva como prometió a los grandes paquetes accionariales, y también consigue que tres sagas de importantes hombres en la historia del sevillismo perduren. El club anunció a primera hora de la tarde la entrada de Óscar Cisneros, hijo de José Ramón Cisneros Palacios, en el consejo para ocupar el cargo de secretario del consejo -labor que desempeñaba Javier Moya- y ayudar al área jurídica por su condición de abogado. Además, se habla con fuerza de la presencia inminente de los vástagos de otros hombres importantes en la historia reciente del club como son José María González de Caldas, máximo accionista y que fuera presidente en una polémica etapa en el 95, y Eduardo Romero, siempre llamado el hombre del consenso en esa convulsa época y las de austeridad que vinieron después.

El actual presidente está en negociaciones con ambos para garantizar que la presencia de un representante de estos importantes grandes capitales en dicho órgano sea para apoyar y dar más fuerza a las decisiones tomadas en el futuro y no crear rencillas rescatadas del pasado. En próximas fechas el club dará a conocer la entrada de ambos en el consejo, representados presumiblemente por dos de sus hijos, aunque no se descarta que sean otras personas de su confianza, sobre todo en el caso de González de Caldas.

De cualquier forma, Del Nido, que también tiene a su hijo mayor en el consejo desde hace un año -el presidente se vanagloria de que entró en el cargo con la misma edad, 27 años, con que él lo hizo-, ya tiene a su lado a varios descendientes de los que fueron colaboradores y amigos, primero de su padre y luego suyos. Aunque Luis Carrión, hijo del ex presidente Rafael Carrión, ya estaba en el consejo cuando él llegó, en este periodo de gestión delnidista, han vuelto al órgano rector varios apellidos ilustres en la historia del Sevilla. Primero fueron José María Cruz de Andrés y Manuel Vizcaíno, hoy día altos ejecutivos del club y descendientes directos de un ex vicepresidente, el jurista y ecomomista José María Cruz, y el que fuera gerente con Luis Cuervas, Manuel Vizcaíno.

Después llegaría al club el hijo del que fuera presidente en esa gestión que se llamó Sevilla de la ilusión, con la que llegaron fichajes que engancharon como Dassaev, Polster, Zamorano, Suker o Maradona... Luis Cuervas sigue presente en el consejo recordando al que fuera una figura importantísima en la historia del Sevilla, en lo bueno (con alegrías en la UEFA) y en lo malo (el descenso administrativo de agosto del 95). Su hijo Luis lleva en el equipo rector de Del Nido más de un año colaborando en diferentes áreas, fundamentalmente la económica.

Para terminar este círculo, hay que citar al arquitecto Santiago Balbontín, hijo del también arquitecto José Antonio Balbontín, que ideó y diseñó junto a Ramón Sánchez-Pizjuán el actual estadio sevillista. Evidentemente, su presencia en el consejo va en estrecha ligazón con el ambicioso proyecto de remodelación y ampliación del mismo, que llevará a cabo el estudio de arquitectura que todavía dirige. Santiago Balbontín fue nombrado miembro del consejo en la Junta General Ordinaria de Accionistas de diciembre de 2006 junto a los mencionados Luis Cuervas y José María del Nido hijo.

Así las cosas y tras las salidas de Juan Silverio de la Chica, Manuel Soto y Javier Moya, en el actual consejo de administración sólo quedan seis miembros que, digamos, no tienen este pedigrí. Éstos son Antonio Lappi, Miguel Vilaplana, Ramón Somalo, Pedro Ellauri, Piedad Parejo y Manuel Fernando.

Está claro que Del Nido, más allá de sus valores tradicionales, quiere conseguir con todo esto que los grandes grupos accionariales, la mayoría de ellos en manos de familias con pasado al frente del club, estén presentes en el consejo cuando se tomen decisiones muy importantes para el futuro de la sociedad en el tema de la reestructuración del estadio, una obra en la que habrá en juego muchos millones de euros, quizá demasiados.

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