Las curiosas formas del club para despedir a Jesús Paredes

  • El preparador físico acudió motu proprio para ser informado y sólo lo recibieron los concursales

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 Si compartes unos minutos con él, puedes ver en la pantalla de su móvil cómo quien lo llama es el mismísimo Di Stéfano. O igual es Pino Zamorano, quien dos semanas después pitaría al Betis en el Mini Estadi (0-3), el que le solicita un favor personal habida cuenta de lo relacionado que está en el mundo del fútbol.

El equipo de Segunda que más partidos jugó esta temporada (42+8) fue el primero en ascender, a falta de cuatro jornadas, y se proclamó campeón acabando la Liga con el depósito lleno. El responsable es ese mismo que en sus vacaciones almuerza con Luis Aragonés o con el mismísimo sursuncorda.

Sí, Jesús Paredes. El preparador físico del Betis que se hartó de ver cómo su nombre no paraba de aparecer negro sobre blanco como baja segura en este club con el que tenía firmada una temporada más de contrato. Pero el madrileño es de los que miran a los ojos y dicen la verdad. Un tipo que va de cara, incómodo. Y los nuevos mandamases del Betis le hicieron pronto la cruz por haber llegado de la mano de Luis Oliver (por cierto, se trajo bajo el brazo a Dorado). Al igual que Mel, renovó en la época del okupa y los nuevos  lo sentenciaron.

La excusa siempre fue que tenía firmados 350.000 euros para el próximo curso, pero no hablaron con él para que se bajase la soldada. Prefirieron ir filtrando su adiós entre el periodismo de cámara. De forma suave. Que la noticia fuese calando.

Y, a la hora de la verdad, ni fueron capaces de llamarlo. Fue el propio Paredes, quien, incómodo, se fue el viernes pasado a la sede del club para ver qué pasaba con su futuro. Sabía que David Gómez ya diseñaba la pretemporada, pero cara a cara con él no había en el Betis quien se atreviese. Ocurrió igual con Valenzuela y se tragó el sapo Stosic; luego con Mariano Suárez le tocó a Gordillo Luna.

A él lo despacharon dos concursales en menos de una hora. No pudieron darle explicación alguna gracias a un trabajo intachable. Le dijeron que Bosch no estaba en Heliópolis. Gordillo, sin embargo, le firmó el despido: 30.000 euros como compensación por el año que tenía firmado y otros 45.238,10 que se los dejan en concurso del presente.

Eso sí, uno de los concursales tuvo que llevarle el finiquito de Paredes al presidente para que lo firmase. Gordillo le dijo que lo excusase por no subir, que estaba reunido con un periodista.

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