El desastre: las cosas por su nombre

  • Emery no pone paños calientes y recuerda que el Sevilla está donde está por su bajísimo nivel a domicilio.

Unai Emery siempre llamó las cosas por su nombre. Quizá sea el entrenador ahora mismo el único que diga las cosas claras. Alguna vez el presidente en un momento de cabreo... y poco más. Cuando la autocrítica en el Sevilla se ha hecho siempre en medio de una nebulosa en la que por momentos daba la impresión de que el interlocutor reñía al entorno más que asumía culpas, la opinión fresca y sincera del técnico de Fuenterrabía cuando las opciones de cara a conseguir los objetivos se escapan cada vez más como agua entre los dedos viene a poner los puntos sobre las íes.

Desde luego que no con el discurso totalmente catastrofista de tirar la toalla, pero sí llama al pan, pan y al vino, vino. Emery dijo claro alto que fuera de casa "somos un auténtico desastre". Y lo hizo hablando de su parcela, la técnico-táctica, lo que se convierte en una autocrítica con mucho más valor de las que se llevan haciendo en el club desde hace tiempo. "Cosa de mala calidad, mal resultado, mala organización, mal aspecto, etcétera". Es la segunda acepción que el diccionario de la Real Academia de la Lengua otorga al término desastre. Y ése ha sido el Sevilla esta temporada. No se puede definir mejor: mala calidad, mala organización, malos resultados, mal aspecto... Calcado.

Lógicamente, este palo al equipo, a la planificación, al propio cuerpo técnico que él encabeza no esconde otras cuestiones que sí hay que valorar y que sí ha hecho el Sevilla, pero seis meses sin ganar un partido fuera de casa no puede tener otro calificativo que desastroso. "También hay otras realidades, y es, que dentro de ese desastre, el equipo tiene capacidad, porque lo ha demostrado. Lo que hace en casa tiene que hacerlo fuera. Tenemos que coger la parte positiva y trabajar sobre nuestras virtudes, sobre todo, y sobre nuestras soluciones al desastre que hemos sido".

Emery trata de espolear así a su gente de cara al choque en Valladolid, donde los sevillistas se aferran a las escasas opciones europeas que le quedan tras sumar un punto de los últimos seis. "Nuestro orgullo y nuestro reto es decir que no podemos tener un bagaje tan pobre que nos está alejando de nuestros objetivos. Es un partido de orgullo. Y por supuesto que hay dudas, pero tenemos que superarlas y generar un cambio. Es una apuesta que tenemos que hacer cada uno de nosotros. Yo no puedo vivir así. El Sevilla no puede vivir así, con la carga de que fuera de casa estropeemos toda la temporada. A priori, a principios de temporada, diríamos que el Sevilla lucharía por Europa y el Valladolid por no descender. Y no hemos demostrado ser mejores que ellos, sino que somos el segundo peor equipo fuera de casa. Por eso es el partido del reto y del orgullo. No mataremos todas las dudas, porque son muchas, pero si ganamos nos vamos quitando deudas poco a poco", argumentó el vasco.

Europa se aleja, pero Emery aún tiene esperanzas y no todo está perdido: ¿Sabéis lo que quiero? Llegar al último partido en casa con posibilidades. Y que además, esas posibilidades estén en nuestra mano. Eso es lo que yo calculo, pero claro, eso varía en cada jornada. Lo que está claro es que el domingo hay que ganar porque si empatamos, ya tendremos menos opciones y, si perdemos, nos agarraremos a un clavo ardiendo hasta que nos quememos. Aunque sí me gustaría decir que, independientemente de los puntos conseguidos, estoy satisfecho de la línea de juego del equipo, porque ha habido decisiones que nos han penalizado mucho. Y ésa es la línea a seguir, con pequeños retoques y aciertos". Y ésa es otra, los errores de arbitraje han lastrado a un equipo que no ha podido reengancharse y que no está donde debe, pero no por los árbitros, sino porque ha sido un "auténtico desastre".

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