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Un desastre sin tapujos

  • El Betis apenas cometió dos faltas en el primer cuarto en el Palau, que acabó con 33-8, y en el parcial de 28-0 erró 17 ataques en 6.30 minutos

Heurtel defiende al base bético Mikel Úriz. Heurtel defiende al base bético Mikel Úriz.

Heurtel defiende al base bético Mikel Úriz. / acb photo

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Para la historia, o hasta que alguien lo supere, quedará ya la derrota del Betis Energía Plus en el Palau Blaugrana por 121-56. Un partido oficial, de liga, con jugadores profesionales, aunque ante el Barcelona ninguno lo pareció. Y con esas credenciales el conjunto que comanda técnicamente Óscar Quintana espera el domingo a un Burgos que en Sevilla puede dar un paso casi definitivo para su salvación y dejar muy tocado al cuadro hispalense, que deberá demostrar si tres días han sido suficientes para recuperarse moralmente de semejante varapalo.

Más allá del sonrojante marcador que personificó la vergonzante derrota, otros números reflejan la falta de actitud de un equipo que bajó los brazos. Seis minutos y medio sin anotar y del 9-8 se pasó al 37-8. En ese tiempo el Betis atacó 17 veces, con siete pérdidas, y 10 tiros errados, incluidos dos tras rebote ofensivo. El Barcelona, por contra, atacó 21 veces: 13 veces anotó, otras seis falló capturando siempre el rebote ofensivo y sólo erró dos ataques. El resultado, un parcial de 28-0 hasta la canasta de Golubovic.

En el primer cuarto (33-8) cometió sólo dos faltas. Sólo dos personales en 10 minutos en los que el Barcelona le pasó por encima y que para más sonrojo cometió incluso una personal más que los hispalenses. Y dando 12 de sus 18 asistencias en el encuentro.

Y es que, aun ganando claramente, el plantel de Svetislav Pesic no dejó de presionar en ningún momento. Con 30 puntos de ventaja, presión a toda cancha; con 40, continuos dos contra uno al base que subía la pelota; con 50 puntos arriba, cambios en defensa que llegaban siempre a tiempo. No en vano, para el Barcelona el encuentro sólo fue un entrenamiento en el que todos sus jugadores tuvieron protagonismo. Apenas uno de los 12 jugó menos de 10 minutos y sólo cuatro estuvieron por debajo del cuarto de hora en pista. Todos tenían derecho a divertirse.

El Betis acabó el encuentro realizando 13 faltas personales, poco más de tres por cuarto, mientras que los azulgrana, a medio gas, firmaron 17. Es decir, que ante la falta de acierto en ataque (4/25 en tiros de campo en el primer a cto y 20/54 al final del choque) los verdiblancos ni siquiera fueron capaces de defender con agresividad para frenar el vendaval rival ni amilanar a los contrarios elevando el nivel de intensidad.

Al contrario. El Barça encontraba pasillos para anotar sin oposición buscando la espalda de los béticos, que aún no han entendido que con la mirada no se frena a nadie.

Y si la defensa fue nefasta el ataque no le fue a la zaga. En Fuenlabrada el equipo ganó con un 5/12 en triples. El daño se hizo por dentro, pero en el Palau sólo en el primer cuarto ya lanzó 10 triples con una paupérrima efectividad del 10% (4/5 firmó el Barcelona en ese periodo). Cambió la filosofía y el conjunto hizo aguas. Sólo hay que comparar los totales al final del duelo en el Palau (16/29 en tiros de dos puntos y 4/25 en triples) frente a los de las victorias ante el Fuenlabrada (27/44 y 5/12 desde más allá de la línea de los 6,75 metros) y Unicaja (30/46 y 7/23, respectivamente).

La batalla en el rebote fue para los locales y no precisamente por los 11 en ataque que capturó (17 cogió el UCAM), sino porque los de Quintana apenas cargan en el rebote ofensivo y sus continuos fallos permitieron a los Pesic capturar 30 en defensa.

Hoy habla Quintana y deberá explicar sus dos técnicas. Dijo que no se borró del partido, pero la secuencia extraña. Protesta con 81-34 en el marcador y tras la primera técnica continúa para recibir la segunda acto seguido. Ante el UCAM, con 46-55, también fue castigado con una técnica por protestar. Se calló, pese a que el nivel de agresividad del UCAM era muy superior al del Barcelona. La jugada, por cierto, le costó a su equipo cuatro puntos seguidos de Hannah para pasar al 46-59 y empezar a enterrar sus opciones en el partido.

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