De la destitución a la ¿renovación?

Se ha disculpado un millón de veces por aquel gesto y aún recuerda que el fallecimiento de su madre aquella semana le trastocó algo la cabeza. Manel Comas suele ser un filón para los periodistas, pero hasta él mismo reconoce que en aquella ocasión se pasó con sus declaraciones. Arremetió contra el equipo tras la derrota en la pista de Estudiantes el 18 de febrero de 2007 (91-78, jornada 21).

Pero se cebó con Demetrius Alexander. Tiene su intrahistoria aquella maldad que soltó: "NAF, Negro Atlético Fraudulento". Él había sido el gran defensor del ala-pívot estadounidense. Fue el responsable de que viniera a Sevilla, de que firmara dos años, de que fuera la referencia, como lo fue en su día en Valladolid bajo sus órdenes... Alexander no estaba respondiendo como se esperaba, la directiva quería cortarlo mucho antes y el técnico barcelonés consiguió mantenerlo.

De ahí su mayúsculo enfado con el jugador, de ahí el exabrupto y de ahí la posterior destitución de Comas después de que el equipo no lo hiciera nada bien y saliera derrotado a la siguiente jornada en Murcia.

Ahora, un año y pico después, el entrenador está nuevamente en Sevilla y su situación es diametralmente opuesta a aquélla. Comas tiene la plena confianza en él por parte de la directiva y si la cancha de Estudiantes le costó la destitución, consumada una semana después, hoy mismo puede valerle la renovación, garantizada en cuanto mantenga al equipo en la ACB y no se resquebraje el pujante proyecto iniciado con la fusión de la Caja San Fernando y El Monte.

A todo esto, si Comas vive una buena etapa, aun estando el Cajasol en peligro con el descenso cerca por culpa del pésimo rendimiento del equipo con Rubén Magnano, a Alexander no le va mal, aunque jugando en la otra punta de Europa: Letonia.

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