Tercer individual

El día que Nadal hizo de su amigo Moyà

  • El balear, como su paisano en 2004 hizo también en Sevilla, logró el punto decisivo de la final remontando ante Del Potro

Allí donde hace siete años un jovencito Rafa Nadal dio el segundo punto a España en el camino hacia la segunda Ensaladera, ayer, ya como Rafael, por fin cumplió su sueño, consiguiendo el triunfo decisivo con el que el conjunto español sumaba su quinto título en los últimos 12 años. Fue el día en el que Nadal hizo de Carlos Moyà, que en 2004 se imponía al número uno estadounidense para darle al país su segundo título en la Copa Davis. Ahora el protagonismo le tocaba al manacorí, que, por primera vez, se convertía en héroe después de que en 2004 fuese su paisano, en 2008 Verdasco y en 2009, el dobles Feliciano-Verdasco.

A pie cambiado

Aunque el tenista balear quebró el saque de Del Potro a las primeras de cambio (0-1), en la pista no era el Nadal autoritario que acostumbra. El argentino estaba caliente y mientras que los golpes del español se quedaban a media pista el de Tandil se movía como pez en el agua sorprendiendo a su rival con el revés y una espectacular derecha. Apenas corría porque Nadal no lo movía mucho y así encadenó seis juegos consecutivos (1-6). Habría que hacer un extenso trabajo de documentación para saber cuánto tiempo hacía que el manacorí no encajaba en tierra batida un parcial similar.

'Break' clave

Los seis juegos consecutivos en contra se convirtieron en siete con otro break, el cuarto seguido, que conseguía el de Tandil en el arranque del segundo parcial. No fue ésa, sin embargo, la rotura clave. Fue la de Nadal, que en el segundo juego remontó un 40-0 para empatar a uno con su primer ace y un passing cruzado que recordaba al mejor Nadal. "Vamos", gritó el mallorquín levantando al público de sus asientos. Había señales de mejora.

Contundencia al saque

Después de conceder cuatro breaks consecutivos, por fin Nadal empezó a sacar bien, jugando con primeros servicios, y desde el 2-2 sumó cinco juegos en blanco con su saque. Así, sólo tuvo que quebrar una vez a Del Potro para llevarse el set, y lo logró en el décimo juego (5-4) al más puro estilo Nadal: dos buenas defensas ante los derechazos de Del Potro para contraatacar  con su zurda con un paralelo a la línea.

Paseo de derechas

Con la mejor versión de Nadal al servicio, el tercer parcial fue un paseo. El mallorquín apenas concedió un punto cuando sacaba en todo el set, y aprovechó el bajón físico de su rival para barrerlo con su golpe de derecha. Ahora sí lo movía buscando bolas más profundas a las que Del Potro no  podía ya responder y el 6-1 resultó incontestable.

El público afecta

Nadal seguía como un ciclón. Rompió a las primeras de cambio el saque del argentino para colocarse después 2-0 (un punto de Del Potro en ocho saques del mallorquín). Entonces un parón propiciado por la hinchada argentina, que no paraba de cantar, enfrió al español, que encajaría tres breaks seguidos ante un renacido Del Potro al que ya, de pronto, nada le dolía.

Un grande

Pero Nadal es número dos del mundo por algo. Con 3-5 en el marcador sacaba Del Potro. Tito Vázquez calentaba a sus aficionados para que animaran y Verdasco hacía lo propio para avivar la guerra psicológica. El triunfo cayó del lado hispano, pues con una doble falta Nadal rompía el saque del sudamericano para fozar el tie break con su mejor  tenis y rematar a un rival impotente ante su zurda.

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