Joan Sastre

"Si me dicen que iba a jugar 30 minutos me hubiera reído"

  • El alero, pieza clave para Aíto, dice sentirse esta temporada "un jugador importante" tras tres años sin oportunidades. Desea triunfar en Sevilla y destaca la confianza que le ha dado el técnico: "No tengo miedo a fallar".

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Con 21 años en el DNI, Joan Sastre (10-12-1991, Palma de Mallorca) acumula ya una larga experiencia en la ACB, en la que ha pasado por todo: desde el filial y la última silla del banquillo a ser protagonista de más de un triunfo este curso, pasando por una lesión que frenó su progresión. "Del pasado no se vive", dice, "sólo se aprende". Ahora, el alero es un jugador importante de un Cajasol que respira al fin y mira al futuro con mayor ambición.

-Después de una campaña complicada, llegó la tranquilidad, pero no se pueden relajar tanto como ante Unicaja.

-La victoria que logramos en San Sebastián fue casi definitiva. Era el partido más importante de la temporada, con diferencia, y lo sacamos adelante. Ahora el objetivo es acabar lo más arriba posible.

-Usted ha sido una pieza decisiva en los encuentros clave ante el Joventut y el Lagun Aro.

-Creo que todos dimos un paso adelante. Contra el Joventut Bogdanovic y Blakney asumieron el liderazgo, ante el Lagun Aro fuimos Satoransky y yo... Eso es el equipo, unos días está bien uno y al siguiente, otro. Todos ayudamos a alcanzar la meta.

-Alcanzar esa meta, aunque esta vez sea menor, le habrá sabido mejor que años atrás.

-Este año sí me siento un jugador importante en la plantilla, no como otras temporadas, cuando tenía menos protagonismo. Aíto me está dando mucha confianza y minutos, y los intento aprovechar lo mejor posible.

-¿Qué hubiera pensado si le llegan a decir el curso anterior que en éste habría partidos en los que jugaría 30 minutos?

-Me hubiera reído. No me lo hubiese creído.

-¿Ha aprendido más en tres años sin apenas minutos con Plaza o este curso con Aíto?

-Tres años dan para aprender cosas. Es mucho tiempo. Plaza es un gran entrenador. Me enseñó mucho porque llegué aquí siendo júnior y no sabía nada del mundo profesional. Hizo de mí un jugador de ACB enseñándome cosas en defensa y en ataque. Ahora, Aíto me está dando confianza para demostrar en la pista tanto lo que me enseñó Joan como lo mucho que estoy aprendiendo con él.

-¿Qué grado de importancia tiene en su buen rendimiento esa confianza?

-Mucha. Desde el verano Aíto habló conmigo y me dijo que me olvidara del pasado, que iba a jugar más y que sabía que respondería. Ahora sé que puedo fallar y mi única preocupación en ese momento es hacerlo mejor la siguiente ocasión.

-Incluso lanza más rápido.

-Creo que sí. No tener miedo a fallar influye. Ya no me lo pienso tanto. He mejorado mucho en mis habilidades, de dribling, pase y de tiro. En estos cuatro años he mejorado mucho en mis habilidades gracias al trabajo de Diego (Ocampo), que nos ha ayudado mucho a Satoransky y a mí.

-Hasta llegar a tener este rol ha pasado por muchos malos momentos que lo han curtido. ¿En un equipo con tanto joven, alguno le ha pedido consejo?

-No he hablado de eso con ninguno. Es muy importante que no quieran crecer de la noche a la mañana, que vayan adquiriendo experiencia poco a poco y entrenando duro cada día. Así, llega un momento en el que las cosas salen solas. Es todo un proceso, aunque cada caso es distinto. Satoransky, por ejemplo, explotó de pronto. Lo que es seguro es que los más jóvenes están en las mejores manos que podrían estar para crecer.

-Acaba de mencionar a Satoransky, al que conoce mejor que nadie. ¿Seguirá en el Cajasol?

-Creo que no lo sabe ni él. Tiene un año más de contrato y le gustaría seguir porque aquí está muy a gusto, pero no habla sobre eso. Lo decidirá en verano.

-¿Y pensó alguna vez en una salida en busca de más minutos?

-Nunca. Quiero triunfar en Sevilla. Me veía capacitado y el club me dijo que contaba conmigo. Después de tres años complicados tenía ganas de demostrar que podía dar un gran nivel en la ACB.

-Con todo, tanto personal como colectivamente, ha sido una campaña muy irregular.

-Sí. El inicio fue muy malo. Había veces tras un partido que no sabía dónde meterme. Un equipo no se puede permitir perder de casi 30 puntos, y menos tres veces casi seguidas como nos pasó en las pistas del Obradoiro, el Estudiantes y el CAI.

-¿Cuál ha sido el peor momento?

-No hubo uno concreto. El principio de la liga fue nefasto. Entrenábamos bien, pero en los partidos no nos salía nada. Cuando estábamos con un triunfo y diez derrotas parecíamos abocados a descenso.

-¿Cuál fue el punto de inflexión?

-Quizás ganar en Orleans. Nos dimos cuentas de que podíamos. Después repetimos triunfo en casa y vencimos en Bilbao. Fue un subidón. A partir de ahí, crecimos.

-¿Y ahora qué?

-A seguir trabajando igual. Queremos ganar más partidos, aunque ya no tendremos tanta presión. Será un buen momento para dar más oportunidades a los más jóvenes.

-Aunque se apronto aún, ¿qué planes (deportivos) tiene para el verano?

-Han hecho una selección balear para disputar dos partidos contra Lituania. Estará dirigida por Xavi Sastre, que me entrenó en LEB Oro, Tisi Reynés y Paco Vázquez. Jugaré con Rudy, Llull, Llompar...

-Buen perímetro.

-Sí, pero quizá nos falten centímetros por dentro.

-A España tocará verla por la tele en el Eurobásket. ¿Qué le parece Orenga como seleccionador?

-Se lo merece. Ha estado mucho tiempo ganando muchas medallas en las categorías inferiores . Es el sustituto perfecto, ahora que en uno años se avecina un cambio generacional en la selección.

-¿Se ve ahí en un futuro?

-Es una de las ilusiones por las que trabajo. ¿Por qué no? Ahora es imposible, per si sigo mejorando quién sabe si en unos años...

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