Cuando la edad no es un impedimento

  • Antonio Mihura. Nadador del Club Natación Sevilla y campeón de España Masters en 200 estilos

Que la práctica deportiva ayuda a mantenerse en forma y mejorar el nivel de vida es una realidad, pero cuando se superan los 50 años y se sigue compitiendo a un alto nivel, además de conseguir títulos, se convierte en algo digno de mención. Éste es el caso de Antonio Mihura, un sevillano que a sus 70 años sigue disputando competiciones de natación, su gran hobby.

El hispalense comenzó en este mundo tras haber practicado en su juventud otros deportes como el fútbol y el frontón, siempre a nivel amateur: "Lo de la natación es algo genético; en mi familia se aprendía a nadar y andar a la vez. Mi padre y primo fueron socios fundadores del Club Natación Sevilla y además waterpolistas, algo que hizo que, a la larga, acabase en la categoría Masters del club".

A pesar de estos antecedentes, Antonio no siempre se ha fijado en la natación. "Yo hacía otros deportes antes, porque cuando era más joven el agua me aburría un poco, pero por cuestiones de edad los fui dejando. A pesar de ello siempre he nadado para desconectar y unos amigos me convencieron para apuntarme a la categoría Masters, donde llevo años compitiendo", reconoce.

Tal fue su aterrizaje en la competición de dicha categoría que a día de hoy y con muchos años ya a sus espaldas atesora algunos títulos. Este verano fue campeón de España en 200 estilos y ha batido los récords de Andalucía en las categorías de 50 y 100 braza en piscina larga, además de hacerlo en 50 pero en piscina corta.

Antonio ha disputado varios campeonatos nacionales y europeos, como el celebrado en 2009 en Cádiz y ahora acaba de conseguir la mínima para participar en los de Italia, que se celebran este verano. "Me estuve preparando para conseguir los tiempos para ir a Italia, ya que me gustaría completar mi historial deportivo. Ahora toca seguir en forma, disputar las competiciones que quedan este temporada y ya pensaremos más tarde en los europeos", dice.

Pero una de las experiencias más especiales que el nadador ha vivido en este deporte ha sido la de participar en la travesía del Estrecho del Bósforo. Esta competición, que se disputa en Estambul, une los continentes de Asia y Europa y transcurre a lo largo de 6,5 kilómetros, siendo una prueba realmente dura y exigente dadas las numerosas corrientes que discurren por la zona.

Antonio participó en ella este último verano, siendo su primera travesía y consiguiendo quedar entre los 300 primeros de una competición que acoge a cerca de 1.000 concursantes. "Al principio lo pasé algo mal porque tomé malas corrientes, pero luego acerté y empecé a remontar. Ya que había llegado hasta allí no me iba a rendir", asegura tras rememorar su aventura.

"Para mí fue una cosa grandiosa. Me pongo a pensarlo y no me lo creo. Cuando me dieron el reconocimiento me sentía increíble. Hay que hacerlo para entenderlo", recuerda emocionado.

Como se puede ver, a este sevillano nunca le ha faltado ni fuerza de voluntad ni energía para ejercitarse y seguro que a sus 70 años es la envidia de muchos jóvenes que desearían llegar a esta edad con su excelente forma física.

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