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Un equipazo sin cimientos

  • La fortaleza ofensiva del conjunto rojiblanco contrasta con sus regalos en la parte de atrás · Una fortísima inversión en fichajes no garantiza llegar a la Champions

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Partido grande en Nervión. El Atlético de Madrid visita el Ramón Sánchez-Pizjuán, un duelo que, con el paso de los años, se ha convertido en todo un clásico en el fútbol español debido a la alta tensión que se respira en cada partido. Además, Javier Aguirre, aquel entrenador que entrenó a Osasuna en el inicio del conflicto entre ambos equipos, es ahora el jefe del vestuario madrileño.

Al mexicano, en su segunda temporada al frente del proyecto rojiblanco, le han conformado un auténtico equipazo. Después de la millonaria salida de Fernando Torres, capitán y estandarte atlético durante este nuevo siglo, el club del Manzaneras tiró la casa por la ventana con la idea de juntar en una misma plantilla a un buen número de futbolistas de primer nivel. Con un desembolso de cerca de 80 millones de euros -más de el doble de lo que se ingresó por Torres-, el Atlético de Madrid se hizo con jugadores del nivel de Diego Forlán, Simao Sabrosa, Raúl García, Luis García o José Antonio Reyes. Un gasto inusitado en atacantes en busca de esa ansiada clasificación para la Liga de Campeones, y, por qué no, algún título que saborear tras el añejo doblete de mitad de 1996.

Pero en el fútbol nunca se debe construir la casa por el tejado. No se puede tener un plantel abarrotado de buenos delanteros y extremos y pasar vergüenza por las reiteradas pifias de tus defensas. Con Agüero en plena maduración, nadie duda de que su pareja con Forlán iba a proporcionar tardes de fútbol y goles. Pero no sólo de destellos de delanteros viven los equipos. En el terreno de juego, aparte, se necesitan hombres que recuperen la pelota, que defiendan los ataques del adversario, y que distribuyan y muevan a su equipo según convenga. Todas estas carencias tiene el Atlético.

sin balón

La salida de Maniche a mitad de temporada y la llegada de Motta venía a confirmar la necesidad del conjunto rojiblanco de encontrar esa brújula en el centro del campo. Pero el brasileño es un futbolista propenso a las lesiones y una de ellas lo ha dejado en el dique seco hasta el próximo año. Raúl García es un jugador de mucho presente y futuro, con una gran zancada y recorrido, pero falto de mando para dirigir un equipo lleno de estrellas. Estrellas que hacen la guerra por su cuenta en prejuicio del equipo. En cuanto a la línea defensiva, Aguirre coloca a sus centrales lejos de su área para aprovechar la velocidad de Pablo y sobre todo Perea, pero cuando, día a día, cometen un fallo imperdonable, los jugadores tienden a irse hacia atrás.

con balón

Si el Atlético de Madrid tiene la pelota en tres cuartos de campo, se palpa el peligro. Sus dos extremos, que en muchas ocasiones se colocan a pierna cambiada, y ambos delanteros son capaces de crear una ocasión de gol de una pelota suelta o sin aparente peligro. La velocidad es una de las armas más poderosas del cuadro madrileño.

lo mejor

La facilidad del equipo colchonero de hacer gol.

lo peor

La exigencia de este curso, con el equipo apeado de Copa y UEFA, presiona a la plantilla.

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