"Este equipo tiene mucho gol"

  • Nolito no duda de la efectividad de España e Iniesta resta valor a sus acciones individuales

Aunque todos los jugadores de la selección se mostraron satisfechos al término del partido, la alegría de algunos destacó por encima del resto. Ése fue el caso de Álvaro Morata, autor de dos goles y que por fin se pudo sacar la espinita de no marcar.

"Estoy muy contento con el partido y con mis goles, pero sobre todo por estar aquí. Siempre he dicho que antes veía los partidos de España por televisión y ahora estoy en el campo, y tengo la suerte de jugar en este equipo. Es un sueño hecho realidad", explicó el jugador de la Juventus.

Preguntado por la falta de gol de la selección, Morata no dudó en apuntar que "aunque las cosas vayan bien, siempre se busca algo, como por ejemplo que los delanteros no marcan". Pero ese apunte sólo encuentra solución "en el trabajo diario", como apuntó el madrileño, satisfecho por haber ganado "a un equipo bastante difícil".

Si Morata sonrió, Nolito no se quedó atrás, pues marcó el segundo tanto y aseguró que, en contra de lo que se dijo tras el partido contra la República Checa, "España tiene mucho gol, lo que pasa es que siempre no se puede meter la pelota". "Por ese aspecto hay que estar tranquilo y pensar ya en el próximo partido", añadió el gaditano.

Preguntado por el complicado golpeo con el que batió al portero turco, el gaditano reconoció que le pegó "a bote pronto" y pensando "que sea lo que Dios quiera", y agradeció que el rival "no se encerrase atrás y quisiese jugarnos de tú a tú".

E Iniesta, el hombre del partido, el jugador más determinante sobre el césped, volvió a hacer gala de la humildad que lo caracteriza y miró por el bien del grupo antes que por el elogio propio. "Lo más importante es la sensación que transmite el equipo y que estamos haciendo las cosas bien. Agradezco a la gente las cosas positivas que me muestran, pero en un deporte de equipo nadie hace las cosas siempre solo", insistió el azulgrana.

críticas. Arda Turan vivió otra noche amarga en Francia, donde fue abucheado por la afición turca y sólo recibió el consuelo de la hinchada española. Fue mediado el segundo tiempo cuando con el balón en su poder, pareció frenarse y dedicó un gesto al fondo otomano, que no gustó a una afición que ha sido muy crítica con el capitán turco desde el partido contra Chequia. El jugador del Barcelona no entró en juego tal y como quería, no disparó a puerta con éxito hasta el minuto 39 y vivió un calvario durante la segunda mitad. Sólo recibió el consuelo de los españoles, que recordaron los cánticos que recibía en las gradas del Vicente Calderón.

controles. Un enorme embotellamiento de 14 kilómetros, que también afectó a las vías secundarias, provocó que acceder el recinto del OGC Niza se convirtiese en una odisea de más de dos horas, para un trayecto que normalmente se cubre en 20 minutos. El estadio presentó un aspecto poco usual al comienzo del partido, con demasiados asientos vacíos que trataron de llenar los 15.000 hinchas turcos y los cerca de 7.000 aficionados españoles. En estado de alerta, cualquier objeto fue motivo de alarma, como la que provocó una mochila cerca de la Avenida Jean Medecine, apenas a un kilómetro de la Fan Zone, pero se descartó rápidamente que pudiese contener explosivos.

cifras. España se convirtió ayer en el primer equipo en marcar tres goles en un mismo partido en lo que va de Eurocopa con goles de Álvaro Morata, primer jugador con un doblete en la competición continental, y Nolito, primer jugador que marca y asiste en el primer tiempo de un partido en toda la historia de la Eurocopa. Datos que ilustran el buen arranque del campeón.

seguridad. Una quincena de aficionados ultras españoles fueron retenidos en Niza horas antes del encuentro. La actitud beligerante de estos seguidores provocó que fuesen conducidos a comisaría para tomarles declaración. El domingo, el ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, anunció que el Gobierno enviaría agentes de la Policía Nacional a Francia para acompañar a los aficionados españoles y ayudar a la Policía francesa. El posible temor a peleas entre ultras españoles y turcos hizo que se reforzase la seguridad, con controles aleatorios en los peajes próximos, y que se separase a las aficiones tres kilómetros antes de la entrada al estadio.

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