El espíritu de la conquista

  • La selección ofreció signos ante Turquía que permiten adivinar un regreso a su mejor versión.

La selección española recuperó el espíritu de sus grandes conquistas después del fracaso del último Mundial y ahora el equipo de Vicente del Bosque se encuentra ofreciendo síntomas que permiten adivinar un regreso al de los mejores tiempos.

"El Mundial fue una decepción para todos; para los jugadores, para la afición y para todo el país. No pensábamos terminar el Mundial de esa forma. Pero la respuesta del equipo ha sido muy positiva en estos dos partidos, ha demostrado personalidad y vamos a seguir avanzando", aseguró Andrés Iniesta tras la más que convincente victoria 3-0 de España ante Turquía.

La selección llegó a la cita de Francia con el objetivo de volver a competir, de recuperar las sensaciones perdidas en el último Campeonato del Mundo. Lo ocurrido hace dos años fue un abrupto descenso de los cielos. Llegó al Mundial con el propósito de defender la corona y se marchó en la primera fase contra todo pronóstico. Ni los más pesimistas lo hubieran previsto.

Aquello significó el final de una generación, incluido el adiós de futbolistas del renombre de Xavi Hernández o de Xabi Alonso, y las dudas se cernieron sobre el futuro del combinado rojo. La fase de clasificación para la presente Eurocopa tampoco sirvió para disipar demasiadas dudas. Hubo victorias, cierto, pero también cundió la desconfianza hacia el juego exhibido y la capacidad para seducir se había ido esfumando con el tiempo.

En este clima tan lleno de enigmas se trasladó el equipo a tierras francesas. Pero han bastado dos partidos para despejar el humo reinante. España comenzó el torneo con una sufrida victoria ante la República Checa (1-0), aunque su juego sí recibió los primeros elogios. Pero redobló la apuesta con su goleada a Turquía en un partido que recordó al de los mejores tiempos de la selección.

Fue un equipo que manejó la pelota con sentido, que se mostró rabioso en la recuperación de balón, que tuvo profundidad, que bailó a su contendiente y, sobre todo, que volvió a divertirse sobre el terreno de juego. Además, encontró el gol. Para completar las buenas noticias, éstos llegaron de la mano de dos debutantes en un torneo de selecciones, como fueron Álvaro Morata, autor de dos tantos, y Nolito.

Andrés Iniesta obtuvo su segundo título de jugador más valioso del encuentro en el presente campeonato y confirmó que es guardián del viejo estilo y un líder sobre el campo. Mientras, Busquets dominó todo el eje del terreno de juego y el equipo se encontró con laterales largos al tiempo que Silva se filtraba en las zonas más dañinas.

Fue una selección que recuperó la identidad de otros tiempos, el sello con el que conquistó dos Eurocopas y un Mundial en un ciclo impecable de seis años.

Por supuesto, son sólo dos partidos y España tampoco tiene garantizada el ansiado primer puesto del Grupo D, que en teoría propiciaría rivales más benignos en las eliminatorias. Pero lo que ahora sí tiene España son las sensaciones.

"Hemos cumplido el primer objetivo, que era clasificarnos para octavos. Y lo hemos hecho con un buen partido, en el que hemos tenido el control del juego durante los 90 minutos. Y hemos metido goles, una carencia que arrastramos desde hace tiempo. Pero aún no hemos ganado nada", razonó Del Bosque tras la goleada a Turquía. Hasta esto es un síntoma de los viejos tiempos: la prudencia con la que se maneja su seleccionador en los triunfos.

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