Un examen táctico que se atraganta

La defensa de cinco que presentará Italia ante España trae malos recuerdos en la era Del Bosque, que suele verse en dificultades para encontrar soluciones ofensivas y saldrá a Saint-Denis con las derrotas ante Holanda y Chile del último Mundial presentes.

La hegemonía de la selección española con la conquista de dos Eurocopas y un Mundial entre 2008 y 2012, provocó el respeto máximo de todos sus rivales. Muchos aún siguen cambiando su identidad cuando se enfrentan a La Roja. Modifican sus sistemas, entregan el balón y se encierran en su terreno para esperar e intentar hacer desesperar a los españoles.

En especial hay un esquema que se les ha atragantado a los jugadores de Del Bosque, la defensa de cinco que la Italia de Cesare Prandelli mostró como camino para frenar a La Roja en el primer partido de la Eurocopa 2012.

Aquel 10 de junio en Gdansk (Polonia), España sufrió para igualar el tanto de Di Natale. Cesc acabó saliendo al rescate cuando la línea defensiva formada por Giaccherini, Chiellini, De Rossi, Bonucci y Maggio desfiguraba el fútbol de toque español. Sin embargo en la final de Kiev, la Azzurra pagó cara su valentía al renunciar a la zaga poblada. El 4-0, la mayor goleada en una final de Eurocopa, fue el castigo por querer jugar de tú a tú a España.

Dos años después, en el Mundial de Brasil no hubo reacción española ante las defensas de cinco. Holanda y Chile las plantaron con éxito para provocar la eliminación española a las primeras de cambio. Nunca hubo una derrota del vigente campeón de un Mundial tan sonrojante como aquel 1-5 en la venganza holandesa de la final de Johannesburgo.

Plantó una zaga con Janmaat, Vlaar, De Vrij, Indi y Blind. España marcó de penalti, cuando Xabi Alonso puso la ventaja antes del desplome con el tanto al borde del descanso gracias al testarazo en plancha de Van Persie y cuatro en el segundo acto en un ejercicio de impotencia español. No mejoró ante Chile, 0-2, sin soluciones ante una defensa de cinco con Isla, Silva, Medel, Jara y Mena.

Ha estado en la cabeza de Del Bosque desde que la derrota ante Croacia puso a Italia en el camino. Antonio Conte ha recuperado la imagen más rocosa de la Azzurra jugando de forma directa con sus dos puntas y partiendo de una defensa con tres centrales, que se ha bautizado como la otra BBC -Barzagli, Bonucci y Chiellini- y dos carrileros.

La posesión será española y la velocidad del toque se antoja decisiva ante el orden italiano. La presencia de los laterales Juanfran y Jordi Alba en ataque tendrá que ser escalonada y cada incorporación ofensiva bien elegida. En la Eurocopa no era extraño ver a los dos arriba a la vez, algo que Italia castigaría con la presencia de dos puntas y el mano a mano que tendrían con Piqué y Sergio Ramos .

Las triangulaciones, que hace España como nadie, deberán tener más continuidad que nunca. El movimiento entre líneas de jugadores como Iniesta o Cesc, el juego partiendo de banda hacia el interior de Silva y Nolito, será utilizado para provocar el desorden.

A Morata le espera un partido duro, de desgaste con tres centrales a los que conoce perfectamente. Esa dificultad del punta fue una de las razones por las que Del Bosque apostó, en una época, por la figura del falso nueve. Con Cesc en ese puesto, bordó el fútbol en la conquista de la última Eurocopa.

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