El derbi sevillano· La crónica

Al final gana el mejor (2-0)

  • El Sevilla supo aguantar el arreón inicial del Betis para imponerse gracias a la superior calidad de los futbolistas que defienden su camiseta El gol de Gameiro desequilibró todo

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El fútbol es fácil de explicar, aunque a veces sucedan cosas que se alejan de la normalidad. El Sevilla se apuntó el derbi número 124 por la sencilla razón de que su plantilla tiene muchísima más calidad a día de hoy que la del Betis. De nada les sirvió a los verdiblancos la intensidad, el deseo, el corazón en definitiva, pues la luz se les apagó en una arrancada del longilíneo N'Zonzi desde la zona de mediocampistas, la pelota pasó por Banega y éste la volvió a abrir hacia el centrocampista francés, centro al área y allí aparece otro galo, en este caso Gameiro, para abrirles las puertas hacia un nuevo éxito a los sevillistas, que serán quienes hoy harán su vida ordinaria por las calles de la ciudad con una sonrisa de oreja a oreja por el resultado cosechado. Dos a cero en el acta arbitral del discutido Velasco Carballo, tres triunfos en el curso para los nervionenses y un empate, lo que evidencia las distancias entre unos y otros.

Y nadie le podrá negar al Betis su espíritu guerrero en esta ocasión. Los heliopolitanos, con un planteamiento preñado de valentía de su entrenador, Juan Merino, salieron con la intención de ahogar a los anfitriones a través de una presión muy alta de la salida del balón. El juego de toque de Sergio Rico con sus centrales y con el apoyo de Krychowiak o N'Zonzi por el centro se veía hostigado por los peones que vestían de verdiblanco. El Sevilla, lógicamente, encontró dificultades para elaborar el juego, incluso pareció no creerse ese arreón que tuvo su punto culminante cuando Musonda reclamaba un derribo dentro del área local que no lo consideró punible Velasco Carballo, como tampoco lo estimó después, dicho sea de paso, con otro a Gameiro o con un agarrón a Carriço con todo a favor para rematar de cabeza.

Fueron las jugadas, junto a la segunda tarjeta que pudo ver Reyes y el gol anulado a Coke, que le echaron un poco de pimienta a la discusión arbitral dentro de una tarde de lo más placentera por la deportividad que reinó sobre el césped. Pero el fútbol tiene esos aditamentos y tiene que convivir con ellos dentro de un partido en el que los dos fueron de frente a buscar el triunfo y que al final cayó para quien más nivel tiene entre sus futbolistas. A partir de esa reclamación de Musonda, la situación comenzó a virar hacia el lado sevillista, que cada vez iba saliendo con más facilidad desde atrás ya fuera a través de balones colgados en busca de que lo bajara uno de los centrocampistas o por la vía de correr riesgos y de superar la presión.

Esta puesta en escena era la consecuencia de los elementos que habían elegido Unai Emery y Juan Merino para afrontar el encuentro. Por la vía sevillista, el vasco no se guardaba nada para Ucrania y hasta arriesgaba con la presencia de Gameiro en la punta del ataque en una demostración de la trascendencia que le daba al derbi. Sí apostaba por Reyes, como siempre en estos partidos de la máxima, y por Konoplyanka en las bandas en detrimento de Krohn-Dehli. Y en el bando bético la única sorpresa era la titularidad de Westermann en la zaga para que Bruno se fuera al lateral derecho y Montoya se ocupara de la zona izquierda. Nada que no estuviera previsto, pues.

Con semejantes actores, si el Betis no había tenido peligro en sus acercamientos hasta Sergio Rico más allá de una salida del guardameta que dejó el balón muerto al no poderlo retener, no se puede decir lo mismo de las llegadas del Sevilla. Ya en el minuto 19, cuando daban sus últimos coletazos las intentonas verdiblancas en este primer periodo, Mariano tuvo todo a su favor en un cabezazo en el segundo palo completamente en solitario tras una buena jugada entre Banega y Gameiro, pero el brasileño no acertó con la portería defendida por Adán. Después se sucederían varios remates locales en acciones de estrategia, pero que fueron mal ejecutados por Konoplyanka, Banega, Gameiro y otra vez el ucraniano cuando tenían opciones de hacer más daño.

Así se le ponía el punto final a un primer periodo que resultaba equilibrado, más de lo que tal vez creyeran quienes tuercen por la fe nervionense y en la línea de lo que pensaban quienes profesan la religión balompédica radicada en Heliópolis. Restaba un tiempo entero por delante y una de las cuestiones a resolver era si el calor le podía pesar a los profesionales, a quienes lo padecían sobre el césped, aunque tampoco parecía que fuera a ser un factor que lo desequilibrara todo.

La puesta en escena, aunque sin ejercer un mando como en el arranque, volvió a aparentar que era el Betis quien más deseo tenía de llevarse este derbi. Pero fue sólo apariencia, por mucho que Cejudo y Westermann tuvieran opciónes de marcar. Ya había avisado Carriço con un cabezazo picado con todo a su favor cuando llegó el momento de N'Zonzi. El francés arrancó con su poderosa zancada, fue dejando rivales atrás y combinó con Banega para volverse a ofrecer por el costado, centro y Gameiro justificó la apuesta de Emery por él pese a sus problemas físicos.

Con el uno a cero se acabó el partido para el Betis, quien ya se vería superado durante los más de 20 minutos que aún restaban para el final. Los hombres de Merino, ahora sí, se vieron impotentes para hincarles el diente a ese poderoso eje que integran Krychowiak y N'Zonzi y se limitaron a un quiero y no puedo mientras que el Sevilla, pese a estar ya por delante, iba creciendo con los cambios que realizaba Emery. Precisamente uno de los sustitutos sentenció después de que se le anulara un gol muy dudoso. Coke puso la rúbrica definitiva a la sentencia del pleito. El Sevilla vuelve a ganar en el derbi número 124 y lo hizo sencillamente porque a día de hoy es mucho mejor equipo que el Betis.

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