Con flores a Jiménez

  • El de Arahal, lejos de la hostilidad anunciada, recibió regalos en el Gran Bazar

Cuando el Sevilla cruzaba cerca del mediodía de ayer la puerta Beyazit Kapisi, que da acceso al Gran Bazar de Estambul, muchos mostraban su asombro por ello. Hasta el guía de la expedición, Erhan Balci, aclaraba que son pocos los equipos europeos que se atreven a ello por el temor al bullicio que se pueden encontrar en su interior y al fervor de las hinchadas locales. El último ejemplo fue el Bayer Leverkusen, que estuvo aquí la pasada semana para enfrentarse en la Copa de la UEFA al Galatasaray y sólo salió de su hotel para una pequeña visita al Bósforo.

El Sevilla, sin embargo, osó a hacerlo, se metió en el antiguo Gran Bazar y fue recibido con diversidad de opiniones, pues había, los más, quienes recibían a sus futbolistas con cánticos a favor del Fenerbahçe, pero también fueron interpelados con muchos gritos de ánimos por parte de los seguidores del Galatasaray, rival acérrimo del conjunto con el que se enfrentarán hoy los nervionenses en la ida de los octavos de la Champions.

El momento más tenso, si es que hubo alguno, ya que todo se desarrolló con muy buen son, llegó cuando algunos aficionados levantaron una gigantesca bandera del Fenerbahçe para que pasaran por debajo de ella los futbolistas del Sevilla. Éstos no rehuyeron y, al contrario, siguieron caminando hasta atravesar la bandera del conjunto turco. Eso sí, con anterioridad algunos, como Luis Fabiano o Adriano, no tuvieron problemas en ponerse a saltar cuando más fuertes eran los cánticos de los hinchas del Fenerbahçe. Pero el buen ambiente que ha presidido todo este viaje a Estambul, a pesar de los augurios que indicaban que las palabras adjudicadas a Manolo Jiménez podrían originar situaciones tensas e incluso alguna protesta por parte del presidente del Fenerbahçe, se personificaba en la misma figura del técnico nacido en Arahal. Para empezar, la televisión oficial del club turco lo recibía en el aeropuerto con un ramo de flores y posteriormente, en la salida del Gran Bazar, era obsequiado por algunos puestos del mismo con diferentes regalos.

Éste es el más fiel reflejo del ambiente amigable con el que se toparon los sevillistas, aunque algunos de ellos, caso de Kanoute, tuvieron que marcharse antes de tiempo al autobús debido a la gran cantidad de solicitudes de fotografías que le realizaban los turcos. El delantero francés había sido protagonista minutos antes durante la visita a la famosa Mezquita Azul, donde después de conversar durante un buen rato con José María del Nido, se retiraba a un aparte con su compañero Keita para orar en silencio. Después se sumaría a la fiesta con el resto de sus compañeros, que se fotografiaban en la puerta del recinto religioso con lanzamiento de bolas de nieve incluido. Era el primer paso de una agradable mañana turística de la que no participaron, por decisión propia, algunos futbolistas como Diego Capel, Renato o Dragutinovic.

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