El fuego del Manzanares

  • Un Atlético impulsado por su enardecida hinchada y sus ansias de venganza recibe a un Barça que debe despejar dudas de cara a las semifinales

Atlético de Madrid y Barcelona librarán en el Vicente Calderón un auténtico choque de trenes por un puesto en las semifinales de la Liga de Campeones, un duelo que también provocará daños colaterales en el perdedor de este pulso entre dos que se conocen al dedillo.

El encuentro llega marcado por el triunfo 2-1 del Barcelona en la ida después de un partido muy polémico y con decisiones arbitrales muy discutidas por el Atlético. Por ejemplo, la temprana expulsión de Fernando Torres, una baja fundamental para los rojiblancos para la vuelta.

Durante toda la semana, los futbolistas atléticos arengaron a sus fans y se espera un espectacular ambiente en el Vicente Calderón, que propondrá color, pasión y presión para la resolución de la eliminatoria de cuartos más dura de esta Liga de Campeones. Buena parte de los focos también estará puesta en el árbitro italiano Nicola Rizzoli.

El encuentro añadió otra carga emocional, absolutamente imprevista, después de lo ocurrido en la Liga, donde el Barça perdió ocho de los últimos nueve puntos en juego y puso el torneo al rojo vivo a seis jornadas del final.

Con el Atlético y el Real Madrid a su estela, el conjunto azulgrana necesita una reacción que debería comenzar esta noche. De otra forma, el equipo de Luis Enrique dispararía todas las alarmas.

Le vendría bien al Barcelona recuperar la mejor versión de Lionel Messi, quien lleva cuatro partidos sin marcar, su peor racha desde 2009. No sólo eso, sino que su paso por los últimos encuentros fue completamente intrascendente.

Como algo parecido se puede decir de Neymar, el mayor consuelo lo encuentra el Barcelona en Luis Suárez. Sin embargo, el uruguayo actuará muy vigilado después de verse envuelto en numerosas polémicas y peleas con rivales durante la ida.

El técnico del Atlético de Madrid, Diego Simeone, tiene por delante un gran reto: ganar por primera vez al Barcelona desde que Luis Enrique ocupa el banquillo azulgrana.

Su plan debería ser muy parecido al ofrecido en la primera media hora de la ida, cuando jugó con 11 futbolistas y se adelantó con el gol de Torres. Es decir: presión alta, robo en campo contrario, llevar el duelo al terreno físico y llegar con velocidad al arco del portero alemán Marc-Andre Ter Stegen.

Para ello, Simeone deberá resolver dos dudas. Primero, ver si recupera al central montenegrino Stefan Savic, con problemas físicos, aunque el joven Lucas Hernández respondió muy bien en los últimos encuentros.

Aún más trascendente parece el asunto del sustituto de Fernando Torres. Puesto que Simeone no parece confiar últimamente en el argentino Luciano Vietto, las alternativas son su compatriota Ángel Correa o el belga Yannick Carrasco, con más opciones para este último.

Es un todo o nada para dos equipos que el próximo fin de semana trasladarán su lucha a la Liga. El perdedor quedará seriamente dañado y el vencedor no sólo habrá ganado su pase a las semifinales de la Liga de Campeones, sino que saldrá enormemente fortalecido para lo que viene. Es uno de esos partidos que cambian el devenir de una temporada.

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