El futuro es el futuro

  • El club se agarra al talento y juventud del plantel para apuntalar el proyecto en tiempos de crisis. Williams y Holland, objetivos para renovar. Ocampo, de nuevo en la recámara.

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Ser y estar unidos de la mano. El futuro es y está en el futuro. La decidida apuesta por los jóvenes de unos años atrás a esta parte, cuando empezó el Cajasol a firmar a chavales con proyección, se ha hecho carne en la presente temporada, cuando las perlas del club sevillano han disfrutado de oportunidades para competir al más alto nivel, no sólo entrenando, también jugando. Y no han contado con más opciones por la delicada situación clasificatoria y por el problema con los cupos, que ha impedido por ejemplo a Radicevic y a Porzingis tener más presencias en las convocatorias.

Una vez resuelta la permanencia, base de todo lo demás, aunque en la Liga Endesa ya quedó demostrado la pasada campaña que no tiene por qué bajar el que desciende ni por qué subir el que asciende, toca ponerse manos a la obra para planificar el curso venidero sabiendo de antemano que habrá menos dinero para invertir. Hay alguno que apunta a una reducción de cerca de dos millones de euros, pero eso seguramente hasta final de junio o principio de julio no se sabrá con certeza. Desde luego sí es evidente que desde Caixabank han tomado las medidas oportunas para potenciar las posibilidades del club en la ciudad; por tanto, al menos por ahora, cuentan con quedarse y, además, aprovechar el tirón del Mundial 2014.

Abundando en la importancia de la cantera, en el plan previsto hay media docena de chavales que deben integrar la primera plantilla la próxima campaña. Lidera la nómina Tomas Satoransky. Se ha oído que se va, que se queda y nada hay por el momento. Bueno, sí: al checo lo vincula un año más con el club hispalense y hasta que no llegue alguien con dinero y ganas de negociar, su futuro pasa por Sevilla.

Al prometedor base lo acompañarán en el equipo -éstos seguro- cinco más: Joan Sastre, Ondrej Balvin, Beka Burjanadze, Kristaps Porzingis y Nikola Radicevic. De ellos hay tres jugadores de formación y tres europeos, volviendo Satoransky a disponer de esta licencia tras la decisión tomada en su día por el CSD y perdiendo, por consiguiente, su estatus de canterano. Echando cuentas, la media de edad de este sexteto justo cuando arranque la Liga Endesa 13-14 será inferior a los 20 años. Satoransky cumplirá 22 el 30 de octubre; Sastre llegará a esa edad el 10 de diciembre; Balvin hará 21 el 20 de septiembre; Burjanadze alcanzará los 19 el 3 de enero, años que acaba de cumplir la semana pasada Radicevic (25/4/94), mientras que Porzingis será mayor de edad el próximo 2 de agosto.

Ésa es la espina dorsal del nuevo Cajasol que competirá en el siguiente ejercicio, faltando aún por coronar la plantilla con jugadores más expertos. La dirección deportiva de la entidad comenzará las conversaciones en pocas semanas para retener a dos jugadores que gustan mucho: Latavious Williams y John Holland. Pocos dan por sentada la posible continuidad del interior al considerar que ha subido su caché tras jugar en Sevilla, pero su lesión de rodilla y, sobre todo, la adaptación del pívot al club y a la ciudad, donde está encantado, son puntos a favor, mientras que quizás juegue en contra que comparte agente con Luka Bogdanovic y seguro que el nombre del serbio entra en las negociaciones, pues termina contrato y en el Cajasol no se vería con malos ojos su renovación, pero no al coste actual.

Con Holland también hay buena sintonía. El escolta ha superado medianamente bien su año de estreno en la ACB y es obvio que tiene mucho margen de mejora, sobre todo para convertirse en un exterior más regular. Su timidez jugó en su contra en el mal arranque del equipo, aunque luego se ha comprobado las muchas posibilidades que ofrece tanto en el tiro como en defensa.

Las dudas se ciernen también sobre la figura del capitán. Juanjo Triguero ha enlazado cinco años en el Cajasol y tiene aún contrato, aunque se puede cortar. El valenciano ha dado muy buenos servicios, pero esta temporada, con una filosofía de juego en la que disponía de mucha más libertad y pasando a ser primer espada tras el adiós de Paul Davis, ha bajado su rendimiento y en San Pablo tienen claro que sólo proseguirá si bajan considerablemente sus emolumentos.

Quien en unas semanas se estará despidiendo de sus compañeros y de los empleados del club es Milenko Tepic, quien pudo salir en la primera vuelta, se quedó, pero no arregló su bajo rendimiento posteriormente. Siendo el jugador más caro de la plantilla, sus horas aquí, lógicamente, están contadas. Rod Blakney cumplió con lo que se le pidió, echar una mano a Satoransky, pero dará paso a Radicevic. Y tampoco seguirá Brian Asbury, de quien siempre se ha hablado bien aunque la segunda vuelta perdió tanto protagonismo que apenas dispuso de minutos.

Después del repaso a los jugadores, conviene hablar del banquillo. En el Cajasol estiman que Aíto García Reneses ha hecho un trabajo encomiable con los jóvenes, el gran reto que tenía cuando firmó en verano. Sólo fichó por una campaña y quizás quiera seguir la evolución de su obra durante un año más, aunque también puede que se haya desgastado mucho y prefiera marcharse. En la entidad están más que satisfechos con la labor de un técnico que irradió siempre tranquilidad y jamás se puso nervioso. Por otro lado, hay voces autorizadas en el club que ven en Diego Ocampo a un digno sucesor. El gallego sí mantiene un año más de vinculación, conoce al dedillo la estructura, es quien más se ha machacado con las perlas cajistas en entrenamientos extra y tiene muy buen cartel, pero no hay que olvidar que ya se quedó a las puertas de ser el primer entrenador la campaña pasada.

Sobre la presidencia, Dios dirá. Juan Carlos Ollero cumple en septiembre 65 años, pero en Caixabank están contentos con su labor y él se ve con fuerzas...

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