Dos generaciones, dos estilos, dos vidas

  • Las selecciones española e italiana son fieles reflejos de sus directores de orquesta, Vicente del Bosque y Antonio Conte, quienes representan dos modos de concebir el fútbol.

París será el lunes escenario de un duelo singular en los banquillos. El español Vicente del Bosque y el italiano Antonio Conte no sólo representan a dos generaciones diferentes, sino también a formas divergentes de entender el fútbol y la vida. 

Será una confrontación, en el más amplio sentido de la palabra, un duelo rico en detalles con dos equipos que son también la imagen de sus respectivos seleccionadores y que tendrá al marcador como juez implacable para designar un solo ganador. Uno se queda en la Eurocopa y el otro se va a casa. 

A sus 65 años, Del Bosque vive lo que presumiblemente son sus últimos días como entrenador del fútbol. Sólo entrenó a dos clubes -Real Madrid y una brevísima etapa en el Besiktas turco- antes de asumir las riendas del equipo nacional hace seis años. Con él, España ganó una Eurocopa y un Mundial, aunque se llevó una gran decepción al caer en la primera fase de Brasil 2014. 

Del Bosque es el perfil bajo por excelencia, un hombre que otorga todo el protagonismo a sus futbolistas -dentro y fuera del campo- y que antepone la humildad a la vanidad. Sus defensores lo califican como gran psicólogo y eficiente estratega; sus detractores lo acusan de pusilánime. 

El futbolista se siente muy cómodo con él. "Es el mejor seleccionador que podríamos tener", asegura el central Gerard Piqué. 

"El seleccionador transmite seguridad y tranquilidad. Eso beneficia al grupo. Nunca piensa a nivel individual. Siempre sales al campo sabiendo lo que tienes que hacer. Da mucha libertad dentro del terreno de juego y te sientes libre para jugar al fútbol. Del Bosque es clave", añadió recientemente el centrocampista Cesc Fábregas. 

Lo curioso en Del Bosque es que, perteneciendo a otra generación, sí es estandarte del tipo de fútbol que hoy triunfa en la mayoría de países, el del fútbol ofensivo, combinativo y poco dado a la especulación. Luis Aragonés plantó la semilla y Del Bosque la continuó. 

Salvo el aprecio de sus futbolistas, todo es diferente entre Del Bosque y Conte. Hasta la estética. El español siempre huyó de esa vanidad tan propia del fútbol actual y hasta se dice que fue una de las causas de su despido como técnico del Real Madrid en 2003 dos días después de ganar la Liga. En cambio, Conte sí vigila cuidadosamente su aspecto y luce un poderoso injerto de pelo, entre otras muchas armas estéticas. 

Si la selección española es de sus jugadores, Italia es de su entrenador. O eso parece. "Conte significa equilibro, Conte significa organización. Y eso muchas veces es más importante en el campo que una estrella. Eso es una ventaja que tenemos respecto a otros equipos y entrenadores", opina Daniele de Rossi. 

Mientras Del Bosque dio el día libre a sus jugadores tras la derrota ante Croacia, Conte los puso a entrenar a 27 grados tras caer 1-0 ante Irlanda. Aunque fuera con los suplentes. 

A sus 46 años, Conte remite -con todos los matices que se quieran hacer- a la vieja tradición italiana, la que entiende que los partidos se ganan desde la pizarra, la solidez defensiva, la solidaridad del grupo y la alta eficacia de sus delanteros. 

"Es el entrenador ideal por la forma en que prepara los partidos y por cómo crea unidad en el grupo", advierte el legendario portero Gianluigi Buffon, un jugador que ha visto de todo en su selección. Conte prepara cada partido hasta la obsesión, con decenas de horas de vídeos y conversaciones individualizadas y por líneas con sus jugadores. Es de los que piensan que el trabajo táctico ayuda a minimizar toda la indiscutible carga de azar que tiene el fútbol. 

Los resultados parecen darle la razón. Italia vuelve a creer en su selección y el Chelsea le ha encargado la reconstrucción de un equipo en problemas. 

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