atletismo cross internacional de itálica

La gloria de correr en las ruinas

John Ngugi, primero por la izquierda, posa junto a los atletas africanos y Carolina Robles, en el centro, en la Diputación. John Ngugi, primero por la izquierda, posa junto a los atletas africanos y Carolina Robles, en el centro, en la Diputación.

John Ngugi, primero por la izquierda, posa junto a los atletas africanos y Carolina Robles, en el centro, en la Diputación. / josé ángel garcía

En la Diputación de Sevilla un cincuentón con un chandal de Kenia trata de coger una naranja de uno de los árboles de los patios interiores del edificio. Al juntar las palabras Kenia, enero y Diputación el resultado de la ecuación está claro: el Cross de Itálica.

La trigésimo sexta edición de la prueba fue presentada en el ente supramunicipal con la presencia de las pertinentes autoridades. Pero los protagonistas reales son otros. Finos y fibrosos, con una sonrisa en la cara y sin enterarse de nada de lo que hablan los políticos, los atletas posaron junto al centenario olivo de la Diputación, que ha visto pasar a cientos de ellos en estos años.

Entre la legión africana, que dirige y orienta ese hombre que se entretenía con una naranja mientras llegaban las autoridades, John Ngugi (cinco veces campeón del mundo de campo a través y oro olímpico en los 5.000 en Seúl 1988), luce la actual subcampeona de España de los 3.000 obstáculos, Carolina Robles. La sevillana corre en casa, aunque quizá no afronta la cita tan bien preparada como en 2017, cuando logró en Santiponce su mejor resultado siendo décima de la prueba absoluta y séptima española. "Para mí fue una sorpresa, pero me encontré bien y el circuito estaba repleto de gente apoyándome. Este año el nivel de entrenamientos, por cuestiones laborales, ha sido menor, aunque acercarme a ese resultado sería un gran logro y lo pelearé", asegura.

Más tímidos, a un lado, los atletas africanos que se disputarán el éxito en Itálica se refugian en la confianza del compañero de al lado. Casi no hablan y cuando a un ilustre como Leonard Komon le toca casi ni se le oye. "Estoy muy contento por volver a estar en Sevilla en una carrera que me ayudará a preparar el maratón de Tokio", explicó. Komon ha sido uno de tantos de los que osó romper la maldición de Adriano (nunca un corredor ganó la prueba tres veces seguidas), pero en 2012, tras colocarse los dos años anteriores la corona de laurel, fue undécimo. Sus piernas, ocho años después no son las que eran, pero sigue dando guerra a los más pujantes estrellas del cross que no paran de llegar desde el continente africano.

También fallaron en ese intento sus compatriotas Paul Kipkoech, Ondoro Osoro, Paul Tergat y Charles Kamathi, el etíope Kenenisa Bekele (tres títulos, aunque entre el segundo y el tercero pasaron tres años) o el ugandés Moses Kipsiro, si bien desde Komon nadie ha repetido triunfo en las ruinas poncinas. Lo intentará el bahreiní Aweke Ayalew, ganador en 2017 que repite en Itálica mañana, aunque no estuvo en la presentación.

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