Los guardianes de Nervión

  • Marcelo Campanal (Avilés, 13-02-1931) y Antonio Valero (Madrid, 31-03-1931) recuerdan el estreno del Sevilla en Copa de Europa ante el Benfica "Fue un triunfo memorable", coinciden

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Fue una cálida tarde del final del verano de 1957, el 19 de septiembre. Campanal el Gordo había logrado clasificar al Sevilla subcampeón de la Liga con un empate en la última jornada con el Barcelona: era el billete para jugar la Copa de Europa, título que defendía el Madrid como campeón. El destino quiso emparejar al Sevilla con un grande del fútbol continental, que ganaría la Copa de Europa en 1961 y 1962, el Benfica. Fue el debut soñado.

El Sevilla formó con Busto; Romero, Campanal, Valero; Ramoní, Herrera II; Antoniet, Arza, Pepillo, Pepín y Pahuet. A las cinco y media de la tarde, pese al calor, el viejo Nervión estaba atestado de gente. Muchas mascotas y trajes de chaqueta y también muchos portugueses. De aquel equipo apenas quedan entre nosotros Ramoní, Antoniet, Campanal, Valero… Era un equipo mítico, con cuatro Dorsales de Leyenda. Dos de ellos rememoran la hazaña. El sobrino de Campanal el Gordo recuerda el ambiente de gala. "Había aplausos, gritos de ánimo, pero eso del himno y la sonoridad de la grada es más bonito ahora. Lo que sí puedo decir es que en Sevilla siempre hubo mucha afición, muchas ganas y garra", recuerda Marcelino Vaquero González del Río (Avilés, 13 de febrero de 1931), que tomó el apodo de su tío nada más desembarcar en Sevilla en un barco carbonero procedente de Avilés, su tierra natal. A sus 83 años, mantiene vivos recuerdos. "Fue un partido muy bueno, las figuras eran Coluna, Aguas y Cavem. El mejor futbolista del Benfica era Coluna, y yo marqué al delantero centro, Aguas. Ellos eran el mejor equipo de Europa en aquella época, bueno, el segundo después del Madrid, fue un triunfo memorable".

A Antonio Valero Yubero (Madrid, 31 de marzo de 1931) le tocó bailar con la más fea. "Ganamos 3-1, con goles de Pahuet, Antoniet y Pepillo. Tenían un jugador, Coluna, que era un fenómeno, movía a todo el equipo. Nosotros éramos un equipo de amigos, aquí había que correr todos, no servía tirarse al palo. El capitán era Busto y decía, todos cobramos lo mismo y todos trabajamos lo mismo. Antes viajábamos en autocar y la convivencia era grandísima, no como ahora, que se montan en el avión y no saben nada del otro". Precisamente de ser una familia hablan los actuales futbolistas del Sevilla. "Eso es importantísimo, la convivencia. Lo leo en los periódicos y me parece extraordinario, eso es salir ganando uno a cero".

El Sevilla eliminó al Benfica, al Aarhus y luego… "Para nosotros fue una cosa extraordinaria, la desgracia que tuvimos es que nos tocó el Madrid", recuerda Valero. Campanal tiene grabado a fuego el porqué de aquella eliminación ante el Madrid de Di Stéfano, Kopa, Rial, Gento, Santamaría… "El Madrid sacó a Marsal sólo para provocarme; me escupió y le pegué un cepillazo, lo dejé KO y me expulsaron. Nos eliminó". Aquello no fue tan grave como lo que le ocurrió en un amistoso. "El del Benfica fue un partido inmenso, muy duro, aunque no tan duro como el famoso partido con el Oporto. Estuve dos días en el calabozo y tuve que pegar a todos por defender a Romero, le rompieron la nariz, y me cargué a cinco o seis jugadores", recuerda socarrón.

Valero también se las tuvo tiesas alguna vez. Eran los baluartes de una zaga legendaria, los guardianes de Nervión. "Hicimos un viaje a América para jugar la Pequeña Copa del Mundo en Venezuela. Jugábamos de noche y Campanal el Gordo nos decía, mañana el desayuno es de tenedor. Nos comíamos un potaje de garbanzos que nos poníamos morados. Jugamos el Botafogo, el Sevilla, el Barcelona, el Corinthians…, todos equipos grandes. Garrincha, del Botafogo, me pegó un regate que casi me parte por la mitad. Le dije, aquí se han acabado los regatitos, ¿en? ¡Se hablaba mucho en el campo!, pero sin mala idea, no como ahora, que parecen que le han partido la pierna y luego tira la falta...". Era otro fútbol.

Ambos se ilusionan recordando aquellas tardes de gloria… y soñando con un nuevo título del Sevilla. "Por supuesto que veré la final, veo todos los partidos del Sevilla que puedo, soy un forofo. Soy sevillista hasta la muerte, le debo todo lo que soy como persona y como atleta -dice Campanal, plusmarquista nacional de veteranos en varias categorías-. Me encanta ver ganar al Sevilla y veré la final en Avilés", añade el portentoso central, que recuerda su carrera: "He recorrido todo el Guadalquivir como futbolista, el Coria, el Iliturgi, el Sevilla…".

Valero verá la final en su domicilio de Luis Montoto. "Desde la cocina veo el marcador y escucho los goles antes de que se vea por la tele. Quería estar en Turín, pero con la muleta no podré ir. Veremos aquí ganar 2-0 al Sevilla, ellos son un gran equipo, pero nosotros somos muy resolutivos. Es mejor que sean ellos los favoritos y que nosotros metamos los goles", desea Valero, optimista y bravucón como Campanal. "Acuérdese de lo que le he dicho, ganamos 2-0".

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