La herida abierta de Markovic

El Sábado de Pasión de 2011 está en la historia del Cajasol. Aquel día, mientras en Sevilla muchos preparaban sus capirotes, en Treviso, 300 cajistas veían cómo su equipo se clasificaba para la final de la Eurocup, la segunda competición continental, tras barrer a un histórico en esto de la canasta como la Benetton.

Los italianos eran favoritos. Jugaban en casa, ante sus aficionados y poco más de un mes antes ya habían superado a los andaluces (84-68) en un mal partido del hoy base del Valencia Básket Stefan Markovic (dos puntos y cero asistencias). Tenía ganas el serbio de desquitarse y lo hizo en aquella semifinal siendo el mejor de la escuadra italiana (13 puntos, cinco rebotes y dos asistencias), aunque no fue suficiente. Satoransky y Calloway le ganaron la partida al máximo asistente en la historia de la Eurocup, pero ahora, vestido de naranja, tiene ganas de venganza con la ayuda de un compañero como San Miguel que entonces no tuvo.

"Son cosas que nunca se olvidan. Es una herida abierta que espero cerrar algún día", llegó a decir el serbio tras aquella semifinal, la segunda que perdía tras hacerlo también dos años antes defendiendo al Hemofarm, que se quedó a las puertas de la final al caer ante el Lietuvos Rytas, a la postre campeón. No lo olvida y, ocho meses después, volverá a enfrentarse, en un duelo clave por la Copa del Rey, al equipo que le privó de la posibilidad de jugar por un título europeo.

"La Eurocup es uno de los grandes objetivos del equipo esta temporada, porque puede permitir jugar el próximo año la Euroliga. Sin embargo, no podemos olvidar hacerlo bien en la Liga, pues la Copa y el play off también son objetivos", indicó el base balcánico.

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