Valencia | betis · la crónica

De honroso no pasó

  • Con muy poco tiempo de partido ya se comprobaba que el Betis era la medicina que el Valencia necesitaba. Aunque todo fue maquillaje, tras el descanso el equipo bético mejoró

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Nuevamente cayó el Betis en Valencia en un curso con sobredosis valencianistas y bien puede decirse que el equipo verdiblanco ofreció dos caras muy distintas, pobrísima la del primer tiempo y mucho mejor en el segundo. Al final un tres a uno muy discutible, con tres goles que no debieron subir al marcador, ya que únicamente el primero del Valencia fue logrado según dicta el reglamento. Villa en dos ocasiones y Silva por los locales y Edu por el Betis fueron los anotadores en un partido también condicionado por un arbitraje plagado de errores.

Decididamente es la última vez del curso, pero toca Valencia, otra vez Valencia, ese rodeo donde el Betis no gana desde hace casi un cuarto de siglo y donde ya cayó hace unos días. Además, la tarde del domingo no le ha deparado buenas noticias a la causa bética, de ahí que cuando llega la hora de autos se vean estos autos como vitales para no caer en un estado de depresión que, a la postre, resulte fatal para lo que está por llegar.

Y para esta cita tan importante, Paco Chaparro se la juega con un chaval de la cantera porque entre ausencias y carencias no para más lo que tiene a sus órdenes. Ni uno solo de los extranjeros están en el equipo inicial y eso que deben ser los foráneos los encargados a establecer diferencias; bueno, en todas partes menos, según se comprueba, en el Real Betis Balompié. No hay sorpresas en la alineación respecto a lo anunciado en la entrega periodística avant match y así emboca el Betis un partido clave en un lugar que se ha ido haciendo progresivamente maldito con el paso de los lustros.

Cuando el balón ya rueda y la teoría se aparca para dar paso a la práctica se ve que el Betis es un barquito de papel en medio del océano. El Valencia campa a sus anchas y hace con el Betis lo que quiere, que igual se lo deja venir para pillarlo a la contra con la mayor facilidad del mundo que lo mete en su rincón para botarle dos o tres córners seguidos. El gol valencianista es cuestión de tiempo, que ya antes de que Villa abra el marcador, muy poco antes, va a evitar Ricardo con el pie que Joaquín engrose su amplia cuenta de goles al que fue su equipo.

¿Qué es el Betis? Pues poca cosa, muy poca cosa para andar con cierto decoro por la Liga. Feble en defensa, siempre a remolque sus centrocampistas e inocuo en ataque. Capi intenta más de lo que en realidad puede, José Mari es puro fuego de artificio, Xisco se mete en su parcelita para elegir casi siempre lo menos acertado mientras que Edu, un futbolista auténtica clase A, quiere ser la referencia que le pide Chaparro hasta que se harta y baja en el intento de que coger algún balón y no una de esas sandías que recibe a menudo.

Recién pasado el cuarto de hora, Villa le coge las espaldas a Juanito y bate a Ricardo. Y este Valencia que no ganaba en casa desde no se sabe cuándo en esta Liga encuentra nuevamente en el Betis el bálsamo ideal para sus heridas. Todo es que aparezca el Betis por Mestalla, o por Heliópolis, para que, como por ensalmo, al Valencia se le curen todos sus males. Capi y Rivera se acercan con más voluntad que argumentos en tiros lejanos y va a llegar el segundo gol. Es un retrato psicológico del Betis este segundo gol, otro gol recibido en el que tiene arte y muchísima parte la mano, de Villa en esta ocasión.

Es lo que le ocurre a los pobres, que todo se le vuelven pulgas. Y este Betis da una imagen de indigencia tan dolorosa como incuestionable, por lo que cuando se llega al descanso con el 2-0 en el marcador ante un Valencia que lo logró sin despeinarse son muy malos los presagios ante una segunda parte que se antoja larga y difícil de soportar. Pero no sería así, Chaparro dejó en vestuarios a dos inoperantes como José Mari y Xisco para meter en cancha a Sobis y a Caffa. Y la verdad es que daría pronto resultado ese cambio, pues una falta sobre Sobis iba a botarla Caffa para que acortase distancias Edu. Sólo iban dos minutos y bien que resultaba la variante.

A partir de ahí, el Valencia, que anda de mírame y no me toques, empezó a pensar más en el crono que en el partido y fue una circunstancia que pudo aprovecharla otro Betis menos limitado, con mejores argumentos y menos pacatería. El segundo tiempo fue casi una exhibición de frivolidades de Joaquín con ganas de lucimiento ante sus ex amigos, mucho freno tascado en el Valencia y poca verticalidad en el Betis aunque tanto Sobis como Caffa ofrecían mejores prestaciones que los relevados.

Al final, nervioseras locales y enmudece Mestalla con un cabezazo de Juanito que da en el larguero. En la jugada siguiente, Villa engaña por enésima vez a Daudén, cobra una falta que no es y él mismo la convierte en golazo. El Betis se cae nuevamente en la tabla, de nuevo tropieza en Valencia y en el Valencia y se va de Mestalla sabiendo que su balance no pasó de honroso, sólo honroso.

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