Entre la indignación y la ilusión recuperada

  • El Sevilla de Míchel reengancha a la afición, orgullosa por la respuesta de su equipo ante el Barça pese a Mateu Lahoz.

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"Después de todo y ya dejando pasar unas cuantas horas, sólo tengo que decir que estoy orgulloso de mi EQUIPO y AFICIÓN. Vamos hacia delante SFC". Esta frase, expresada por Andrés Palop a través de su Twitter oficial, expresa perfectamente el sentimiento que tanto los profesionales del Sevilla como su hinchada sienten después del vibrante, y frustrante en cuanto al estricto resultado, partido del sábado. Hacía tiempo que el sevillismo no vibraba tanto con su equipo ni se enorgullecía de su respuesta pese a la decepción de ver cómo el Barcelona se llevaba todo el botín con su remontada final dejando en nada el esfuerzo de 96 minutos, tras 1 de alargue en la primera parte y 5 en la segunda. Para ello medió la calidad del rival y, sobre todo, la intercesión de una mala actuación arbitral que está dando mucho que hablar. Lógicamente, la indignación hacia Mateu Lahoz y su dispar criterio llena de indignación al club y su entorno en la misma medida que a la afición, pero quizá haya que poner el acento en ese orgullo recuperado por hinchada y equipo.

El sevillismo se ha reenganchado con su equipo gracias a que Míchel ha dado con un patrón definido con el que se identifica la plantilla. El equipo ha tenido un cambio en todos los sentidos, desde el puramente técnico y táctico hasta el mental y competitivo. Y para ello han ayudado varios factores entre los que es obligado señalar en primer lugar la mano de Míchel para dar con la tecla tanto de la respuesta táctica sobre el campo como de la actitud de determinación y compromiso del colectivo.

Indudablemente, también ha ayudado a ello el rápido acoplamiento de varios de los fichajes, por lo que hay que darle la parte alícuota de responsabilidad de este inicio esperanzador del Sevilla a la dirección deportiva del club. La mitad de los refuerzos, Cicinho, Botía y Maduro, se han confirmado de la mano de Míchel en titulares fijos de este nuevo Sevilla con un buen rendimiento, es decir, que el 50% de los fichajes de Monchi está respondiendo a las expectativas, una elevada cifra a pesar de que Diego López, que supuso uno de los mayores esfuerzos, ha tenido que ceder el paso ante el incombustible Palop desde aquel dudoso penalti en Granada. Además, Kondogbia ha demostrado en dos ratos que puede sumar bastante y quizá haya más incertidumbre respecto a Javi Hervás, dado que su participación ha sido escasa, al inicio de Liga, ante Getafe y Rayo, y cuando aún no había terminado de cuajar el equipo como ahora. Pero el cordobés no desentonó en los dos ratos que jugó, así que hasta ahora no hay ningún motivo para ponerle algún pero a la planificación de este curso.

La derrota frente al Barcelona, al margen de lo frustrante que fue por cómo se produjo y de las bajas que puede dejar, Rakitic por su quinta amarilla, Medel por su expulsión y Trochowski, por una lesión leve, para el partido de Vigo del próximo viernes, deja varias lecturas positivas y también abre la expectativa de ver los reflejos del entrenador ante la primera derrota y sus consecuencias.

El Sevilla continúa con la línea marcada por su entrenador, que tuvo el primer capítulo serio frente al Real Madrid y la confirmación en Riazor. Hasta los tres tantos encajados ante el Barcelona, dos de ellos en inferioridad numérica, el Sevilla era el equipo menos goleado de la Liga. Y en cuanto al registro de tantos a favor, pese a no ser muy elevado, están teniendo protagonismo tanto el principal actor, Negredo con sus cuatro goles, como futbolistas llamados a sumar en las estadísticas por su condición de medios con llegada. Rakitic se estrenó ante el Deportivo y Trochowski mostró frente al Barça que lo del Madrid no fue flor de un día. Sin embargo, aún debe crecer el equipo en la faceta ofensiva, en la que se está echando de menos mayor ayuda a Negredo no ya en a realización goleadora, sino en la construcción y la llegada. Pero la merma en ese sentido es perfectamente subsanable en cuanto Reyes y Perotti estén en perfectas condiciones físicas y competitivas. El viernes puede ser el momento de su reaparición.

Míchel se había marcado la faceta atacante y goleadora como uno de los objetivos a mejorar para dar un pasito más en la construcción del equipo que quiere después de armarlo definitivamente en el centro con la introducción de Maduro para dotar de equilibrio táctico a todo el entramado. El técnico ha marcado un camino bien definido, ha impuesto su sello y ha convencido a los jugadores. Eso es lo que ha reenganchado a la afición con su equipo.

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