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El inicio de un nuevo ciclo

  • Marcelino consagra el nuevo sistema, un 4-3-3 mucho más efectivo y sólido que el feble 4-2-4, aunque aún debe madurarlo · Ahora sí hay revulsivos de verdad

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En verano José María del Nido describía la rectificación en la planificación que había acometido en invierno como un giro copernicano. La expresión, academicista y deudora de la formación universitaria del dirigente, exageraba lo que había hecho Monchi con los fichajes de Medel y Rakitic, cambiar el ritmo a mitad de curso. La cúpula sevillista, con este paso adelante, reconocía tácitamente sus errores en los últimos tiempos. El Sevilla requería tal cambio radical y a ello se aprestaron los dirigentes. Quizá algo tarde, como también reconocerían a regañadientes. Todo ello devino en la proclamación de un nuevo ciclo, pero éste había estado lastrado por lo táctico, como en hibernación. Ahora, con la defenestración pública del pretendido 4-4-2 que derivaba en el pernicioso y feble 4-2-4, sí se puede hablar del inicio de un nuevo ciclo.

El Sevilla de los títulos queda ya muy atrás como para que todos los entrenadores que han ido llegando hayan tenido que hacerle reverencias a aquella vertiginosa manera de jugar al fútbol que empezó a morir con la marcha de futbolistas de alto voltaje como Daniel Alves o Poulsen. Conforme iban envejeciendo Palop, Escudé, Dragutinovic, Renato, Luis Fabiano... y Kanoute, lo que era un motor turbo fue decayendo hacia un lastimoso diésel cada vez más quejumbroso. Y gran parte de culpa la ha tenido el recurso obligado al pretendido 4-4-2. Marcelino también pagó este fielato al llegar, e incluso osó mentar a Juande Ramos como la referencia para el fútbol que buscaba. Pero la realidad le ha demostrado que aquello es historia, inolvidable por cierto. Corren otros tiempos.

Con el giro copernicano, Monchi también pretendía enterrar ese carísimo impuesto. Los últimos fichajes y las últimas ventas estaban encaminados a poblar más el centro del campo: Medel, Rakitic, Trochowski, la incorporación con ficha del primer equipo de Campaña... De ellos cuatro, sólo el chileno está capacitado realmente para la destrucción. Es decir, que el director deportivo ha apostado por centrocampistas de toque, más interiores que medios de cierre. Zokora fue el último estertor de ese modelo de medio físico que pudiera sostener sobre sus hombros el fútbol que generasen por sí mismos los vertiginosos extremos y los portentosos delanteros. Salió mal. Y la lesión de Luis Fabiano en San Mamés, previa a su marcha a Sao Paulo, allanó el camino para este nuevo ciclo, que ahora, con tres meses cumplidos de competición, Marcelino comienza a modelar para darle la forma de un equipo de fútbol eficaz y solvente.

Aún necesita madurarlo, hay que reconocerlo. La sonrisa final de los aficionados sevillistas, porque el final de la película es lo que cuenta en el fútbol, no debe esconder que todo podía haberse torcido si el árbitro pita el penalti de Spahic. Y al fútbol de este nuevo modelo aún le falta cuajo y continuidad. Pero el Sevilla ya ha ganado dos partidos seguidos, y así va acumulando confianza.

El 4-3-3, o 4-1-4-1, venía reclamándolo la afición y también los futbolistas tras el triunfo en Zaragoza, un esbozo que ayer tuvo continuidad, aunque Marcelino está aún en proceso de reelaboración del modelo: es mejorable. Con todo, ya tiene consecuencias muy positivas. Kanoute sí es un revulsivo de verdad, y no digamos Manu del Moral, quien puede ofrecer una mejor versión del dibujo si Perotti no está bien: en el fútbol moderno juegan 14 y un buen banquillo es clave, aunque se eche en falta más protagonismo de Campaña. Faltaba plasmar todo ello en Nervión. Marcelino lo hizo y dio inicio, ahora sí, al anunciado nuevo ciclo. Si hasta marca goles Fazio...

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