Una junta de la que nadie espera nada

  • Bosch y su consejo, al amparo de una oposición inexistente y de los concursales, lo tiene fácil.

El Betis celebra hoy la tercera asamblea bajo los designios de José Antonio Bosch, el administrador judicial al que la juez Mercedes Alaya otorgó el poder plenipotenciario en el Betis y que tomó al poco de comenzar la primera cita extraordinaria el pasado 13 de diciembre, cuando, en base al 51,34% de las acciones que representa, descabalgó al anterior consejo de administración, encabezado por Luis Oliver y que, a esa fecha, contaba con Jaime Rodríguez-Sacristán como presidente.

El Betis abrió una nueva era, llena de expectativas, pero un año después, y tras la cita ordinaria aplazada al 29 de junio, que derivó en la presidencia de Miguel Guillén y poco más, las cosas no han cambiado todo lo que desearía la entidad. Ya entonces, Bosch, haciendo uso de su mayoría, ninguneó a los béticos de PNB y hoy, como mucho, se verá impelido a responder a preguntas diversas sobre esa Fundación de la que nadie sabe nada, esos proyectos meramente esbozados sobre la nueva ciudad deportiva y alguna inquietud sobre el futuro deportivo de la entidad y su secretaría técnica.

Se especula con el nombramiento de un nuevo consejero, presumiblemente en el área económica y el trabajo de los administradores concursales recibirá las bendiciones, al menos por lo auspiciado por las familias béticas en los últimos días.

Si la paz que se presume es señal de que todo va bien, bienvenida sea. Pero hoy es el día en el que los accionistas pueden exigir para luego no tener que lamentar.

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