Las mil caras de Toni Polster

  • El gran goleador ha diversificado su vida profesional

En función del grupo de edad al que se pregunte en Austria, Anton Polster es un ex jugador, un cantante, un vendedor de helados, un diseñador de camisetas o un entrenador. Toni Polster es todo eso, pero más allá de las numerosas facetas que ha experimentado en sus 52 años de vida, el fútbol le recuerda como un goleador implacable, un artillero que aún ostenta el récord anotador de la selección austríaca (44 tantos) y que hoy valdría su peso en oro.

Polster debutó con 18 años en el Austria Viena, conquistó tres Ligas austríacas, fue el máximo goleador y ganó una bota de oro en diferido, porque no recogió más que una testimonial tres años después, en 1990, con la que la UEFA trató de corregir la injusticia que cometió al dársela al rumano Rodion Camataru, autor de 20 goles en las últimas seis jornadas de su Liga, pese a que el Dinamo Bucarest, el equipo del Ministerio del Interior del régimen de Ceaucescu, sólo había ganado un partido y empatado dos de estos.

El delantero vienés se ganó un salto al fútbol italiano demasiado prematuro y no cuajó en el Torino. Apenas un año después, su llegada al Sevilla le permitiría explotar al máximo todas sus cualidades; potencia, velocidad y una zurda letal. Pocos han protegido la pelota con los brazos como él. Marcó 55 goles en 102 partidos, 33 de ellos en la temporada 89-90, en la que fue el segundo máximo artillero tras Hugo Sánchez (38).

Enfrentado al chileno Vicente Cantatore, salió del Sevilla tras tres campañas. Jugó en el Logroñés y en el Rayo Vallecano, sin la misma efectividad, y encontró acomodo en la Bundesliga, donde se ganó el apodo de Doppelpack, por su facilidad para marcar goles de dos en dos, tanto en sus cinco años en el Colonia como las dos en el Moenchengladbach.

Tras casi dos décadas de una carrera repleta de goles, se despidió en el Redbull Salzburgo, en el año 2000. Luego, aprovechó su vinculación al fútbol alemán para ser director de mercadotecnia del Borussia Moenchengladbach, fue entrenador del Viktoria Viena, al que ascendió desde la quinta a la tercera división y, en junio de 2013, probó con escasa fortuna al frente del Admira Wacker de Primera (3 jornadas).

Polster ha sido cantante melódico, con 3 discos que obtuvieron un moderado éxito en su país, creó una línea de camisas y camisetas cuyos ingresos destina al fútbol base de su país, regresó a entrenar al Viktoria y anuncia helados, pero en Austria aún se añoran sus goles lo suficiente como para aparecer en el vídeo del himno que el grupo Heinz de Viena ha creado para animar a la selección en la Eurocopa.

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