Eurocopa de leyenda (13)

1984: Una noche de invierno en Heliópolis

  • Para la historia. Tras el fiasco del Mundial, la selección devolvió la ilusión con una goleada a Malta que figura entre sus mejores gestas de siempre.

LA Eurocopa del 84 es la del España-Malta. También, vista desde la óptica española, la de la llegada de Miguel Muñoz al banquillo, la del gol de Maceda que derrotaba por primera vez a Alemania en partido oficial y la del fallo de Arconada en la falta de Platini en la final, pero por encima de todo, incluso del subcampeonato que devolvía a España a la élite tantísimos años después, está lo ocurrido aquella fría noche de diciembre en el Benito Villamarín. Tal fue la cosa que incluso hoy, cuando España viene de tocar repetidamente la gloria, el España-Malta ocupa un lugar junto a los goles de Zarra, Marcelino, Torres e Iniesta en el imaginario colectivo de una afición que, entonces, llevaba en su mochila décadas de decepciones.

El fútbol y su propia mediocridad habían golpeado duramente a la selección en el Mundial que España organizó de forma ejemplar. Un Mundial por primera vez con 24 equipos del que no se puede rescatar ni un solo partido digno del equipo que adiestraba José Emilio Santamaría. Victoria con ayuda arbitral ante Yugoslavia, derrota ante Irlanda del Norte, empate con... Honduras, otra derrota más lógica ante los alemanes y un empate ante Inglaterra, quizá su partido menos malo, fue lo que ofreció España a su afición.

Así las cosas, la Federación le dio el cargo de seleccionador a uno de los entrenadores españoles más prestigiosos, y sin duda el más laureado: Miguel Muñoz, que ya había ocupado el banquillo de España de forma circunstancial a finales de los 60, compartiendo cargo con Molowny y Artigas. Y Muñoz, lógico tras lo del Mundial, revolucionó el equipo, al que no volvieron Alesanco, Zamora, Perico Alonso, Quini, Juanito, Saura y López Ufarte, por hablar de los más habituales, mientras que en el primer partido, ante Islandia en La Rosaleda, tomaban la alternativa jugadores que carecerían de continuidad, como los madridistas Juan José y Bonet y el atlético Pedraza, y otros -Señor, Goicoetxea, algo menos Marcos- que en los años siguientes tendrían bastante protagonismo.

Fue una fase de clasificación larga, ya con cinco equipos en el grupo, en la que España apenas falló en un empate a tres en Dublín y, ya cerca del final, al caer 2-1 en Rotterdam ante una Holanda a la que un gol de penalti de Señor había derrotado en el Sánchez-Pizjuán. Igualado el average particular, españoles y holandeses tuvieron que dirimir la clasificación ante Malta, a la que ambos recibían en los dos últimos partidos del grupo, y el 5-0 que consiguió Holanda dejó la clasificación con un +11 de diferencia a favor de los orange. España necesitaba ganar nada menos que por once goles de diferencia y, aunque los malteses eran bien poca cosa, quien más quien menos pensó que la selección tendría que ver la Eurocopa francesa por televisión.

Pero no. Aquella noche ocurrió uno de esos milagros que de tanto en tanto se dan en el fútbol, milagro entrecomillado desde la óptica holandesa. Al descanso se llegó con un 3-1 que no llevaba al optimismo pero luego, a medida que los goles fueron cayendo en la red de Bonello, la pasión se desató en el campo y en la grada. Se pensó que la hazaña era posible. Y lo fue, para éxtasis español y tremendo berrinche de los holandeses, que más de 30 años después siguen viendo cosas muy raras en aquella noche invernal en Heliópolis.

Un equipo desatado logra la hazaña

Las opciones pasaban por ganar por 11 goles a Malta y, después de que Degiorgio situara el 1-1, España tenía 66 minutos para conseguirlo. Lo logró, con nueve goles en la segunda parte en la portería de un desolado Bonello, y el estadio bético, como toda la España futbolística, llegó al paroxismo.

El Personaje: La fiebre del gol se llama Hipólito Rincón

La imagen permanece fija en la memoria de los aficionados más veteranos, incluso las nuevas generaciones han podido verla en Youtube o en las numerosas evocaciones televisivas de la gesta. Hipólito Rincón (Madrid, 1957) corriendo raudo hacia el fondo de la portería y volviendo como un poseso hacia el centro del campo con el balón en sus manos cada vez que España batía a Bonello. No fue el único, desde luego. También Carrasco, Santillana, incluso el flemático Manu Sarabia, pero el bético Poli Rincón personificó como ningún otro la fiebre del gol que se apoderó aquella noche del Villamarín. El madrileño hizo cuatro tantos y estaba llamado a ser uno de los fijos, o casi, en las alineaciones de España en la Eurocopa. Incluso hizo dos goles en dos de los últimos amistosos antes de la cita francesa, en Suiza y Hungría.

Sin embargo, una inoportuna lesión dejó a Rincón sin Eurocopa justo cuando estaba en el mejor momento de su carrera -había sido pichichi en la 82-83- y dio la oportunidad a Emilio Butragueño, que no llegó a debutar, de acudir por primera vez a la selección. Rincón siguió siendo uno de los habituales de Muñoz, que lo llevó al Mundial de México, aunque luego no le dio un solo minuto, y contó con él en los inicios de la clasificación para la Eurocopa 88. El 3 de diciembre del 86, en Tirana, jugó el último de sus 22 partidos con la camiseta de España.    

Jugadores de España

38 partidos: Gordillo (Betis), Camacho (Real Madrid) y Señor (Zaragoza).

37 partidos: Marcos (Barcelona), Santillana (Real Madrid), Arconada (Real Sociedad) y Maceda (Sporting de Gijón).

36 partidos: Carrasco y Víctor (Barcelona). 35 partidos: Andoni Goicoetxea (Athletic de Bilbao), Rincón (Betis) y Gallego (Real Madrid). 

34 partidos: Bonet y Juan José (Real Madrid). 33 partidos: Sarabia (Athletic de Bilbao). 32 partidos: Pedraza (Atlético de Madrid), Martín (Osasuna) y Roberto (Valencia).

31 partido: Gerardo y Sánchez (Barcelona), Buyo y Francisco (Sevilla) y Güerri (Zaragoza). 

Ficha Técnica:

España: Buyo; Goicoetxea, Maceda, Camacho; Señor, Víctor, Gordillo; Rincón (Marcos, 87'), Sarabia, Santillana y Carrasco.

Malta: Bonello; Emanuel Farruggia, Azzopardi, Tortell, Holland; Fabri, Buttigieg, Demanuele, Raymond Farruggia (Mario Farruggia, 72'), Degiorgio; Spiteri-Gonzi.

Árbitro: Erkan Goksel (turco). Amonestó a Maceda, Gordillo, Degiorgio, Tortell, Fabri y Bonello. Goles:1-0 (15') Santillana. 1-1 (24') Degiorgio. 2-1 (26') Santillana. 3-1 (29') Santillana. 4-1 (47') Rincón. 5-1 (57') Rincón. 6-1 (62') Maceda. 7-1 (64') Rincón. 8-1 (63') Maceda. 9-1 (66') Santillana. 10-1 (78') Rincón. 11-1 (80') Sarabia. 12-1 (84') Señor.

Incidencias: Último partido del grupo 7 de clasificación para la Eurocopa disputado el 21 de diciembre de 1983 en el estadio Benito Villamarín ante unos 30.000 espectadores.

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