La petición no es gratuita

  • Víctor insiste en un delantero ante la falta de alternativas a Emana · Lopera no cede, pero el ascenso está en juego

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Cuando se oficializó la llegada de Víctor Fernández al banquillo verdiblanco, todo parecía indicar que Manuel Ruiz de Lopera apuraba su agenda de entrenadores, apuntando a uno de los pocos con los que acabó bien en su etapa como verdiblanco. Pero el técnico maño acudía a Heliópolis con el ascenso entre ceja y ceja, creyendo posible conseguirlo con el esfuerzo de todos y sin que nadie escatimase medios. Apenas tres jornadas después, el propio Víctor debe admitir en su fuero interno que el reto era más complicado de lo que se intuía desde el exterior, porque las primeras piedras en el camino se colocan desde las entrañas de la calle Jabugo.

El discurso de Víctor ha sido tajante desde el inicio, cuando señaló la necesidad de reforzar la parcela ofensiva, y no sólo por la marcha de Emana al Mundial sino por una carencia en la confección de la plantilla. El mercado invernal finalizó sin que Lopera satisfaciera la petición del entrenador bético, que encajaba el primer revés del máximo accionista. Ni la buena imagen ofrecida ante Córdoba y Hércules amilanó el deseo de Víctor, que ha insistido en la necesidad de contar con más alternativas ofensivas, tras comprobar la incapacidad de Pavone. Pero ha transcurrido la mitad del mes de febrero y Lopera sigue en su fijación de no invertir un solo euro más en esta temporada e incluso desde los medios oficiales se acusa al director deportivo, Manuel Momparlet, como responsable de una nefasta planificación.

La imagen ofrecida en Huelva sólo viene a confirmar que la petición realizada por Víctor no es gratuita. Pese a sus buenas intenciones con el balón, el Betis adolece de la eficacia necesaria para resolver partidos, a lo que se suma una falta de profundidad en el juego que se agrava con la ausencia de Emana. El técnico, que ha realizado mil gestiones en las últimas semanas para encontrar en el mercado un jugador del perfil requerido y que ha colocado a Nonda o Tamudo encima de la mesa de Lopera, aún confía en que éste sea capaz de agarrarse a ese clavo ardiendo para lograr el ascenso, algo que hoy parece más complicado que nunca de alcanzar.

El efecto revulsivo generado por la llegada de Víctor Fernández ha servido para lavar, en parte, la imagen del equipo verdiblanco, que ya no se arrastra por los campos de media España, pero aún así parece insuficiente para poner remedio a la situación generada anteriormente. Nadie conoce lo que pasa por la mente de Lopera, alejado de la realidad desde su reclusión en el búnker de la calle Jabugo, pero el Betis se desangra institucionalmente por su mala gestión y ahora también aparece hundido deportivamente, si es que también ha tocado fondo en esta parcela.

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