Un polaco solo en Madrid

  • Inútil Sólo Ignerski salvó los muebles y dio la cara en un partido crucial en el que lo único digno fue mantener el 'average' Peligro El Cajasol se desinfló en el segundo tiempo y ve arrimarse el descenso

Salió cruz y queda por delante mucho suplicio hasta el final. Tenía el Cajasol la oportunidad de respirar tranquilo y no lo hará después de desfondarse en el segundo tiempo en casa de un rival miedoso por su situación, pero que ayer aprovechó para anotar y anotar ante el desconcierto defensivo visitante. Y ganó Fuenlabrada. Vuelve el tembleque.

El recibimiento era para temblar, claro. Camiseta azules con la leyenda 'Que no bajamos', iniciativas de todo tipo para ayudar al enfermo, anuncios como uno de Jasen reclamando que están vivos, hinchada volcada… Todos querían ayudar en pos de la salvación de una entidad histórica de primer nivel en el baloncesto español. Enfrente, el Cajasol titubeante del curso que tuvo que ser bueno y que se quedará en mediocre, mejor que malo, por Dios.

En el arranque, la baza clara de Manel Comas era meter balones interiores para Betts al ser sus dos interiores bajos (Lewis y Pietrus). Y Perasovic quería aprovechar la rapidez en las entradas de Sergio Sánchez para anotar o para doblar el balón. Empezó con más fortuna Estudiantes: 14-8 y con Miles en el banquillo abochornado por un Sergio Sánchez que le metió siete puntos en cuatro minutos.

A falta de defensa, el Cajasol echó mano de Ignerski para mantenerse dentro del choque. Nueve puntos del polaco en un pispás igualaron a 20, aunque los colegiales siguieron por delante sacando tajada de los males atrás de los visitantes, aunque Bennett los menguara con un triple sobre la bocina: 29-26.

La loa a la no defensa prosiguió en el segundo cuarto. Triple de Ignerski para igualar a 29, pero de nuevo Estudiantes puso la directa. Una canasta de tres más adicional (la falta de Bueno, más la acción anterior errada en ataque, le valió el banquillo) de Lorbek distanció a los colegiales a 7 (38-31). Sin embargo, los nervios están a flor de piel y lo que en otro equipo sería el inicio de la ruptura del encuentro, en los conjuntos de la zona baja es un cantar bien distinto.

El ex estudiantil De Miguel, inesperado actor principal, engrasó la máquina de anotar para los chicos de Comas y otro ex de la casa, Miso, colocó al Cajasol arriba con otro triple: 45-46. Con ese equilibrio se iban a encarar los dos últimos cuartos: 52-51. Emoción y la gente preguntando cómo estaban el resto de resultados de la jornada.

El parón anotador en el tercer parcial fue seco, sin paliativos. Miedo, que se llama. En seis minutos y medio, sólo juego enfangado, nada claro, tiros incómodos y parcial de 8-7. Comas, harto de los fallos en ataque de los suyos, solicitó tiempo para serenar los ánimos. Pero lo que hizo fue despertar el animal que llevaba buscando Estudiantes desde hace tiempo.

Un parcial de 7-2 sirvió para que la afición enardeciera. Mate de Lewis para cerrar el acto y 9 por delante los locales, igualando su máxima ventaja en todo el partido. Tenían a mano neutralizar el average particular.

Y eso fue lo que peleó el Cajasol, mantenerlo a salvo. Ignerski, un polaco en Madrid, fue el único que no se arredró ante las huestes estudiantiles, ávidas de permanencia y locas por que su equipo respire.

La tropa de Comas estaba muerta. Adquirieron los colegiales los 14 de marras de diferencia en el minuto 32. Increíble. El ex cajista y bravo Sergio Sánchez se merendó a Bennett y a Miles, un linense contra dos yanquis.

Sólo Ignerski daba guerra con la soga de Estudiantes colocada en el cuello visitante. ¿Los árbitros? Muy protestados por la grada, que no se acordó de los 40 tiros libres que dejaron lanzar a los locales, que son el equipo con mejor porcentaje en esta faceta de toda la ACB.

Llegó en el minuto 33 el sueño madrileño de ir 16 por delante. Y daba la sensación de que podían caer los 30, pero el polaco y un par de acciones del acelerado Bueno enmendaron la plana para que las diferencias no se alargasen.

Sergio Sánchez seguía a lo suyo, acompañado por el enorme Pietrus, el enorme Jasen, el enorme Suárez, el enorme Lewis, el enorme Lorbek (un partidazo el suyo)… Todos ellos mataron al Cajasol, que olvidó defender cuando más necesitaba hacerlo.

En fin, bordeando los 14 de margen se mantuvo hasta el final la contienda. El cuadro de Comas sólo tenía ese reto, el consuelo del desconsolado. Bennett metió un canastón de 3, a lo que añadió un adicional. Era el minuto 39 y el Cajasol se puso 10 abajo. ¿Average salvado? No. El propio estadounidense estuvo inocente haciendo falta a Jasen en un triple. Menos mal que el argentino falló uno. Luego, hubo intercambio de tiros libres, con errores incluidos, para acabar 12 abajo y gracias. El sufrimiento no termina aquí, se acentúa.

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