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A poner la velocidad de crucero

  • Motivado El Sevilla pasa del frío de Praga al de Valladolid con la idea de ganar para seguir su escalada Refuerzos Escudé regresa después de dos meses y Kanoute vuelve a apuntarse a jugar tras terminar tocado el partido del miércoles

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Sin solución de continuidad, el Sevilla pasa del frío de Praga al de Valladolid con la motivación en perfecto estado y la idea de alcanzar la velocidad de crucero en la Liga. Está muy bien lo de la Champions, por el altísimo significado que tiene en sí misma la prestigiosa competición y por el espaldarazo moral que le ha dado al equipo, pero llega de nuevo el campeonato doméstico y el conjunto de Jiménez no tiene más remedio que asumir la presión de ir al norte de Castilla con el único objetivo de sumar los tres puntos. Si quiere seguir apuntándose a la Champions, ganar en Valladolid es fundamental para proseguir esa trabajosa escalada.

Ya reaccionó el Sevilla en la Liga con ese empate en Pamplona que supo a alivio pues cortó la racha de derrotas y, tras el triunfo ante el Murcia, parece que el equipo ha arrancado los motores de nuevo, con una nueva dinámica más positiva y optimista. Ayuda para ello los elogios recibidos por el triunfo en Praga y ayuda más aún al equipo verse entre los grandes de Europa y ese factor anímico debe pesar mucho para que en Valladolid no se vuelva a calar el motor. La intención es ésa y el equipo ya lo tenía en mente incluso antes de recibir el mensaje ambicioso y exigente de su presidente. Del Nido le dio el viernes una vuelta de tuerca a su habitual discurso determinista solicitando los seis puntos en juego de aquí al parón navideño, hoy y el sábado ante el Racing. Pero, aunque viene bien ese empujoncito por si había algún despistado, lo cierto es que desde que concluyó el partido del miércoles en Praga los jugadores ya pusieron sus miras en el partido de esta fría tarde junto al Pisuerga. Y ha llegado la cita.

Es la hora de plasmar ese discurso de la ambición sobre el terreno de juego y para ello Jiménez se ha encontrado con dos refuerzos importantes, uno más relevante que otro, pues ya es habitual que Kanoute se apunte a última hora pese a andar algo tocado tras su anterior refriega. El franco-malí, del que se llegó a decir incluso que estaba descartado, está en la convocatoria, si bien el técnico sevillista podría darle descanso y guardarlo en la recámara, aunque si está bien... Él y Chevantón se disputarán un puesto para acompañar a ese futbolista en estado de gracia que responde por Luis Fabiano.

Más llamativa es la vuelta de Escudé, que lleva ya un par de semanas entrenándose con el grupo y el viernes mostró sus enormes ganas de ayudar al equipo. Desde el pasado 7 de octubre no juega el francés, que recayó en su dolencia de pubis. Pero la rehabilitación ha dado su fruto y ya está en condiciones de sumar en una línea que ha venido echando en falta a sus pesos pesados, si bien es cierto que últimamente había mostrado una franca mejoría. Sin embargo, es evidente que se trata de un refuerzo de alto valor y además permite que las rotaciones que ya estaba comenzando a realizar Jiménez se amplíen a la retaguardia. Ya tiene la deseada competencia el arahalense en defensa y Mosquera se queda en Sevilla para descansar tras varios partidos rindiendo a un buen nivel.

No quedan ahí los refuerzos. Ni Poulsen ni Keita jugaron el miércoles en el frío checo y se presentan hoy como dos refrescos importantísimos para que el Sevilla busque el objetivo marcado, la victoria. Evidentemente, ambos jugadores le dan una fuerza tremenda al centro del campo sevillista y que jueguen en una plaza como Valladolid lleva intrínseco el mensaje de que lo único que vale es ganar.

Con esas piezas, el equipo de Jiménez se va a enfrentar a un recién ascendido que juega con las líneas muy juntas y que apuesta por el fútbol, ése que inculca a los conjuntos que adiestra el muy competente José Luis Mendilíbar, que ya le hizo pasar un mal rato al Sevilla en una cita copera con el Lanzarote.

La prueba más evidente de que la tarea no será fácil es que hace dos semanas hincó allí la rodilla de forma inapelable el Villarreal, con goles de un joven de altura y un menudo y hábil veterano, Llorente y Víctor. Ambos conformarán el ataque blanquivioleta y serán el principal peligro para un Sevilla que deberá estar muy pendiente también de otros ágiles integrantes del ataque como Sesma o Sisi.

De entrada, Mendilíbar ya ha enseñado la patita blanca por debajo de la puerta con enormes elogios a su rival de hoy. El mejor equipo de la Liga, así ha calificado al Sevilla. Por ello, esa motivadísima, recuperada anímicamente y reforzada tropa de Jiménez no tiene otra que demostrarlo y devolver los halagos con una demostración palpable de que no eran gratuitos.

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