Cajasol - Joventut · la previa

El primer mal trago

  • El Cajasol tiene que hacer de tripas corazón para superar la presión de la zona baja ante un Joventut que jugará con la baza de la calma. La vuelta de Holland, una grata noticia.

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La mayoría de la gente prefiere que los malos tragos pasen cuanto antes y así piensan también los jugadores, técnicos, directivos y empleados del Cajasol. Llevan una semana casi de ejercicios espirituales para que la piedra con la que se topan en el camino esta tarde en San Pablo sea más una china que una roca de desproporcionadas dimensiones. Hay siete partidos por delante, siete difíciles tragos, y hay que superar esta delicada situación lo más rápido posible, empezando ante el FIATC Joventut. Si la prueba fuera superada con éxito, sería un alivio, aunque se hace camino al andar y habría aún media docena de finales que afrontar.

Deberá el Cajasol hacer de tripas corazón para salir de la ansiedad que lo ha aletargado en las últimas comparecencias, mayormente contra el Blusens y el Gran Canaria, incluso en la segunda mitad frente al Barça y en la primera ante el Madrid, aunque estos envites eran harina de otro costal. La concentración y, más aún, mantener la cabeza fría en una tesitura de este tipo son dos claves básicas para colocar la décima victoria del curso en el casillero cajista. Visto, escuchado y comprobado está que el ambiente en el plantel es perfecto, que en las relaciones entre los jugadores no hay un solo problema y que todos pretenden salvar de la posible quema al club. Otra cosa será cuando el balón vuele por los aires en San Pablo.

Aíto García Reneses ha recalcado en cada una de las 27 jornadas que se llevan celebradas que sus chicos no pueden caer en el abatimiento a las primeras de cambio. Consiguió corregir el defecto después de las desastrosas primeras ochos jornadas; después, ha regresado mediada la segunda vuelta esa ansiedad que deja bloqueado, petrificado, al equipo. No ayudó, por supuesto, la ausencia de Latavious Williams, quien seguramente esté para echar una mano la semana siguiente en San Sebastián. De todos modos, sin el saltarín estadounidense amarró triunfos el Cajasol, no así con Pops Mensah-Bonsu, que ha rendido a bajo nivel y, lo peor, ha desconcertado al resto de la tropa desde su llegada, desnortada al perder cada uno los roles desde el aterrizaje del británico, quien hará mucho bien al grupo si decide, efectivamente, jugar en equipo y aprovechar su portentoso físico para intimidad, rebotear o machacar.

La vuelta de Holland después de su percance en el tobillo, que lo obligó a no viajar a Madrid el fin de semana pasado, es una grata noticia para el perímetro sevillano, huérfano en esta parcela tras el bajón en el porcentaje de Sastre y la escasísima aportación de Tepic y Asbury. Sí demostró que tiene la muñeca en forma Blakney, sostén cajista ante el líder gracias a su primoroso tercer cuarto. Bogdanovic está sumamente concienciado de que sus prestaciones tienen que mejorar respecto a los últimos envites y seguro que igual piensa el capitán Triguero. Ni que decir tiene que la presencia de Satoransky, muy activo ante los dos gallos de la ACB, ha de notarse en beneficio de los cajistas.

En éstas acude a San Pablo el Joventut. Viene con los deberes hechos. Pese al sinfín de problemas que arrastra, la mayoría relacionados con los impagos, y el adiós hace un mes de Tony Gaffney, uno de sus mejores hombres, está cumpliendo sobradamente con 13 triunfos y 14 derrotas, a la vera del play off y con el descenso bastante lejos.

Al Cajasol hay entrenadores que se le atraviesan normalmente, nadie sabe muy bien por qué. Uno de ellos es Maldonado, cuya estancia en Sevilla a finales de los 90 no fue brillante. El cuñado de Plaza hace pupa cuando se mide a los hispalenses y hoy puede aprovechar la nerviosera local. El técnico catalán cuenta con dos muy buenos bases, el veterano director Oliver y el anotador Corey Fisher, quien también ha estado de cerca de coger el petate por asuntos pecuniarios. Savane y Trias aportan veteranía en el juego interior, Ehambe ayuda en el exterior y la nutrida cantera verdinegra ha dado un paso adelante para aprovechar la situación y ganarse minutos de calidad.

Pere Tomàs es quien más galones luce de los chavales. También el gigante Ognjen Kuzmic ha tenido un sobresaliente año y Nacho Llovet -campeón europeo sub 20 junto a Sastre- es otro habitual. A ellos se ha unido gente con descaro y talento como Álex Suárez. Ya derrotaron al Caja Laboral con un equipo plagado de canteranos y aquí tampoco perderán la ocasión de meter más en el pozo a los sevillanos, que quieren superar el primer mal trago de final de curso de forma rápida y exitosa.

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