Cuatro prórrogas... y Panenka

  • Gran sorpresa. Checoslovaquia impide que Alemania enlace tres títulos seguidos al derrotarla en los penaltis en la final del torneo más igualado

LA Eurocopa que se iba a disputar en Yugoslavia presentaba el atractivo de la gran igualdad que se presuponía entre las cuatro selecciones que habían superado la criba. Cierto es que estaba la campeona del mundo, esa Alemania que había eliminado a España y que dominaba en el continente, pero también que no se la podía considerar claramente favorita. Y es que en Belgrado y Zagreb iba a estar la Naranja Mecánica holandesa, con el equipo prácticamente intacto respecto al que asombró en el Mundial; también Checoslovaquia, que venía de dejar por primera vez a la Unión Soviética fuera de una fase final y, por último, la selección local, una Yugoslavia repleta de buenos futbolistas cuya última aparición había sido un digno papel en el Campeonato del Mundo del 74, donde alcanzó la segunda fase.

Y hubo igualdad, desde luego. Más que en ningún otro gran campeonato a lo largo de la historia. De hecho, los cuatro partidos llegaron a la prórroga y la final se decidió en la tanda de penaltis, la única vez que este hecho se ha producido en la historia del torneo.

Emoción toda, pues, en un campeonato que se abrió el 16 de junio en el estadio Maksimir de Zagreb, ahora Croacia pero por entonces, y aún durante muchos años, territorio yugoslavo. Holanda comparecía con ocho futbolistas titulares en la final del último Mundial -sólo faltaban el excéntrico meta Jongbloed, Haan y Van Hanegen, que luego salió en sustitución de Rijsbergen-, pero desde el primer momento se vio que los checoslovacos iban a dar guerra. Ondrus había marcado para los checos y también en propia meta en el 76, pero minutos después fue expulsado Johan Neeskens y aquello fue el principio del fin para la Oranje, que en la prórroga sufrió una segunda expulsión, de Van Hanegen, un minuto después del 2-1 de Nehoda y tres antes de que Vesely hiciera el 3-1 definitivo.

Al día siguiente se jugó el que quizá fue el mejor partido del campeonato, un encuentro entre Yugoslavia y Alemania que también llegó a la prórroga. Los plavi, con el gran Dragan Dzajic aún de líder desde su posición de extremo izquierdo y con un puñado de excelentes futbolistas -Surjak, Oblak, Acimovic, Katalinski, Buljan...- iban ganando por 2-0 a los 30 minutos (Popivoda y Dzajic) dando una exhibición de fútbol, pero Alemania es lo que es gracias, en buena medida, a su incomparable tenacidad, demostrada en mil y unas batallas, y tras el 2-1 de Flohe, en el minuto 64, el novel Dieter Müller marcó el empate tres minutos después de saltar al campo y en la prórroga ajustició a los yugoslavos con dos goles más. Alemania, cuatro años después, repetía en la final.

La prórroga, la tercera del torneo, volvió a resultarle esquiva a Yugoslavia en el duelo por el tercer puesto (2-3 ante Holanda) y prórroga también habría en la final disputada en el Pequeño Maracaná de Belgrado. De nuevo los germanos llegarían a ir perdiendo 2-0 y de nuevo empatarían in extremis, pero esta vez la moneda salió cruz y la llamada lotería de los penaltis hizo justicia al equipo que tal vez había hecho un mejor campeonato. Cuando Hoeness falló, con 4-3, Antonin Panenka cogió el balón y el resto es historia sabida: el checoslovaco se acerca a la pelota, Sepp Maier se lanza hacia la izquierda y el balón entra mansamente por el centro de la portería para darle el título a Checoslovaquia y situar al centrocampista del Bohemians de Praga -un buen jugador, sin duda, pero que poco más hizo destacable en el fútbol más allá de prolongar su carrera en Austria hasta bien entrado en los 40- en un lugar destacado entre los mitos del balompié. Y todo por un penalti que a partir de ese día tuvo copyright.

Checoslovaquia: Viktor; Pivarnik, Ondrus, Capkovic, Gogh; Dobias (F. Vesely, 109'), Moder, Panenka; Masny, Svehlik (Jurkemik, 80') y Nehoda. Alemania: Maier; Vogts, Schwarzenbeck, Beckenbauer, Dietz; Bonhof, Wimmer (Flohe, 46'), Beer (Bongartz, 80'); Hoeness, Dieter Müller y Hölzenbein. Árbitro: Sergio Gonella (italiano). Amonestó a Dobias y Moder. Goles: 1-0 (8') Svehlik. 2-0 (25') Dobias. 2-1 (28') Dieter Müller. 2-2 (89') Hölzenbein. Penaltis: 1-0 Masny. 1-1 Bonhof. 2-1 Nehoda. 2-2 Flohe. 3-2 Ondrus. 3-3 Bongartz. 4-3 Jurkemik. 4-3 Hoeness (fallo). 5-3 Panenka. Incidencias: Final del V Campeonato de Europa disputada en el Pequeño Maracaná de Belgrado ante 30.790 espectadores.

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