Betis-Rayo Vallecano · la crónica

Sin recuperar el balón... (1-2)

  • El Betis cae en su estreno casero al no saber domeñar a un Rayo que jugó a la ruleta rusa con su osadía. El centro del campo jamás dominó al no encontrar el eje de todo, la pelota.

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Fiesta con final amargo para un Betis que se quedó muy lejos, lejísimos, de las buenas vibraciones dejadas en su debut ante el Athletic. El equipo de Mel cayó frente al Rayo Vallecano, otra vez contra el Rayo, por la sencilla razón de que fue incapaz de recuperar el balón en el centro del campo. La conclusión es obvia y está al alcance de todos: si no le quitas la pelota al adversario, jamás podrás tenerla en tu poder y eso, lo segundo, es el punto fuerte de los verdiblancos.

No estaba Rubén Castro por su problema en el tobillo, por motivo casi idéntico se ausentaba en el centro del campo el otro Rubén, Pérez en este caso, y la verdad es que quien más se añoraba ayer sobre el césped del Benito Villamarín era un brasileño llamado Iriney. Por supuesto que eso ya es pasado, que ahora los encargados de defender el escudo de las trece barras son otros actores y están igualmente capacitados para hacerlo, como se demostró en San Mamés, pero permítase ese recuerdo para el hombre que se encargaba de recuperar todos los balones cuando aún se está en los albores del campeonato y se puede añorar algo del pasado más inmediato. Pepe Mel seguro que también sintió algo parecido cuando veía que sus hombres eran incapaces de robarle la pelota a un Rayo que la movía con absoluta comodidad en el centro del campo de un lado para otro.

Cualquier experto analista futbolístico puede apelar de inmediato al planteamiento propuesto por Paco Jémez para justificar que el desarrollo de los acontecimientos fuera ése. El técnico rayista sorprendía a todos en la alineación inicial al colocar un equipo con sólo tres defensas, un único central y los laterales metidos al medio, para poblar el centro del campo y crear una superioridad en esa zona de máquinas. Sí, la tuvo, pero cualquier equipo medianamente incisivo les podía hacer un daño tremendo a los rayistas, ya que éstos no podían defender las bandas desde el mismo momento en que José Carlos y Piti eran los encargados de ello.

El Rayo, en definitiva, apostó fuerte, jugó a la ruleta rusa teniendo al menos ocho balas en diez cargadores, pero el Betis, con su fútbol carente de la menor chispa y de presión para hostigar al adversario, le posibilitó que no se le disparara el arma. Y no se puede alegar que el equipo de Mel no estuviera avisado del peligro que emanaba de quien estaba enfrente. Para empezar, los rayistas ya habían sido catalogados como bestias negras por los propios protagonistas desde antes de comenzar a echar a rodar el balón y por si esto no fuera poco a los dos minutos ya había marcado Piti.

Pero el Betis, entonces, pudo encontrarse con una circunstancia que le pusiera todas las cosas a favor, pues sólo dos minutos después ya había empatado el partido Jorge Molina en la primera de las muchas faltas lanzadas por Beñat que fueron rematadas de cabeza por los heliopolitanos. Todo indicaba en ese instante que el ortodoxo once dispuesto por Mel, con Agra y Juan Carlos ocupando las bandas y Jonathan Pereira de acompañante de Jorge Molina arriba, sólo iba a padecer ese susto inicial antes de encauzar el juego hacia los intereses que más le convenían.

Fue justo lo contrario, sin embargo. El Betis tan ortodoxo controlaba la situación mucho menos que aquel otro que se basaba en la asimetría para renunciar a una de las bandas en pos de tener a tres elementos en el centro del campo. ¿Qué pasó? ¿Era sólo la ausencia de Iriney o también tiene que ver que Beñat no puede con tanto campo, que ese esfuerzo tan exigente a la hora de correr y correr va en detrimento de la clarividencia del vasco a la hora de distribuir el balón de un lado para otro buscando los puntos débiles del adversario? Seguro que en la respuesta se sacarán las conclusiones que pueden explicar que el Betis jamás llegara a dominar del todo a un Rayo tan osado.

Porque en ese tramo que siguió a los dos goles iniciales el dominio correspondió al conjunto visitante, que incluso lanzó un trallazo al travesaño de Fabricio justo antes de que Beñat repitiera la acción con su testa. Los largueros impidieron ambos goles y ahí arrancó una fase en la que los anfitriones tuvieron sus ocasiones a balón parado. Las numerosas faltas rayistas siempre hallaban un rematador en las cabezas de Jorge Molina y compañía, pero el balón, salvo aquella de Beñat, rara vez estuvo cerca de batir de nuevo a Rubén. Sí la tuvo Bille al filo del intermedio con Paulao ya en el vestuario tras un escalofriante golpe de Fabricio.

Cabía suponer que tras ese descanso, todo iba a cambiar para bien, pero Agra demostró su inocencia en la más clara del Betis y Leo Baptistao, en cambio, sí supo aprovechar las facilidades de Chica, Dorado y Fabricio para adelantar al Rayo. Los visitantes, ahora sí, reordenaron su equipo con Gálvez como central y el Betis desde entonces fue la imagen del quiero y no puedo. Campbell tuvo un par de ellas, pero el Rayo fue quien tuvo más cerca el 1-3 y es que para tener el balón, como les gusta al Betis y a Mel, hay que recuperarlo.

Ficha técnica

Árbitro: Ayza Gámez H (valenciano). Pudo pitar penalti en un derribo a Trashorras y unas manos de Tito en acciones casi consecutivas.

Tarjetas: Amarillas Agra (35'), Casado (37'), Tito (42'), Beñat (54'), Piti (59'), Jonathan Pereira (67'), Nacho (70'), Amat (89'), Jorge Molina (91') y Rubén (94').

Goles: 0-1 (2') Piti. Leo Baptistao supera en carrera a Dorado, pasa atrás, no llega Fabricio y Piti empuja en solitario con la derecha. 1-1 (4') Jorge Molina. Falta frontal que saca Beñat y cabecea bombeado Jorge Molina para superar a un adelantado Rubén. 1-2 (62') Leo Baptistao. Contra de Lass, se la da a Leo Baptistao, ni Chica ni Dorado defienden con contundencia y el disparo con la izquierda entra bajo el cuerpo de Fabricio.

Incidencias: Encuentro de la segunda jornada de Liga BBVA disputado en el estadio Benito Villamarín ante 29.213 espectadores. Minuto de silencio por Miki Roqué, Alfonso Jaramillo, Antonio Picchi y todos los béticos fallecidos en el pasado ejercicio.

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