La seguridad, primer paso hacia el éxito

  • La organización moviliza a 1.200 soldados más de cara a una cita en la que las incógnitas se han convertido en preocupación

Cuando los organizadores prometieron que los Juegos de Londres serían "los más verdes de la historia olímpica" tenían razón. Aunque se olvidaron decir que el color verde sería el de los uniformes de los soldados que blindarán la capital británica.

Cuando los soldados británicos marchan en fila, el Parque Olímpico, donde se encuentran reunidas algunas de las instalaciones más importantes de los Juegos, recuerda más a un campo de maniobras que al centro del mayor evento deportivo del mundo. El gobierno movilizó ayer a 1.200 soldados más para alcanzar la cifra de 18.200. "Queremos descartar todo riesgo", dijo el presidente del consejo de administración del comité organizador, Paul Deighton. Junto a los soldados habrá 9.500 policías vigilando las calles que circundan Piccadilly Circus y Trafalgar Square. Millones de videocámaras se han instalado por todo el país.

En el Támesis está amarrado el mayor buque de guerra de la Marina británica y en las azoteas de algunos edificios en torno al Parque Olímpico se situaron misiles. Cerca de Londres, los aviones Eurofighter están estacionados y dispuestos para despegar.

Las autoridades de seguridad de Estados Unidos tienen su propio centro de operaciones junto a la sede de Scotland Yard. "Seremos amables, prometido", dijo el responsable de seguridad nacional del gobierno británico para los Juegos, Chris Allison, sobre sus aliados.

Que el número de soldados implicados sea tan numeroso es culpa de que la mayor compañía de seguridad del mundo, G4S, fuera incapaz de reclutar a los 10.400 agentes privados necesarios. Apenas habrá 6.000 y ni siquiera todos entrarán en acción. "Cuando se tiene a personal activo en estas tareas sólo a tiempo parcial no se puede estar nunca cien por cien seguro", dijo Deigthon.

El Ejército tuvo que asumir la responsabilidad. La debacle de G4S le costó 50 millones de libras en ingresos y pérdidas millonarias en la bolsa. Se espera que el presidente, Nick Buckles, pierda pronto su cargo.

El nivel de seguridad se encuentra en el segundo grado más elevado y ha sido necesario el trabajo conjunto con otros países. "Hacemos lo correcto para enfrentarnos a los terroristas", asegura Allison, que también reconoce: "No sabemos exactamente qué nos espera a la vuelta de la esquina".

En los últimos días se ha sabido que varios desconocidos compraron pasaportes paquistaníes para viajar a Londres. En Pakistán se detuvo ya a cuatro funcionarios supuestamente corruptos, según los medios británicos. El ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, ya advirtió del peligro de un ataque, pero el presidente del COI (Comité Olímpico Internacional), Jacques Rogge, desdramatiza: "La seguridad fue un asunto, pero ahora es el momento de dejarlo a un lado y dedicarnos a temas que son importantes".

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