Sin su sello de identidad (86-77)

  • El Cajasol se quedó sin premio en Málaga por una floja primera parte a causa de la laxitud atrás. El equipo de Plaza, siempre a remolque, achuchó pero no aprovechó la nerviosera local

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Estaba todo tan a favor que a los cajistas que se desplazaron a Málaga se les notaba descontentos. No le perdió la cara al encuentro el bloque de Plaza ante un Unicaja que es la sombra del equipazo de los últimos años, pero cayó. Y se llevó el sopapo en el rostro cuando la delegación hispalense confiaba en romper la aciaga racha en la Costa del Sol, donde no vence desde el 98, aún en el vetusto Ciudad Jardín; el Carpena está virgen en cuanto a triunfos para los cajistas.

Amén de que los chicos de Aíto no están para tirar cohetes, no aparecían en la planilla ni Freeland, lesionado, ni Dixon, sancionado tras su positivo; los sevillanos llegaban en forma tras su viaje a Donosti y su éxito contra Estudiantes. Quintos y con la cuarta plaza a mano si el maleficio en Los Guindos acababa y el Valencia perdía en Vitoria.

Acaso será por ese exceso de confianza, ese mal que cualquier entrenador pretende evitar, que al Cajasol no le salió un buen partido, sobre todo en defensa. Fue ahí, atrás, donde perdió la ventaja, precisamente con su sello de identidad. Más de media centena de puntos le cayó a la tropa de Plaza, cifra desastrosa. En los segundos 20 minutos se arregló el entuerto, pero no lo suficiente como para vencer, que sí para asustar a un Unicaja que cuajó el mejor baloncesto del curso en el primer tiempo, volviendo a su ser en la reanudación.

Sólo una vez estuvo arriba el Cajasol (4-5) y Unicaja jugó muy cómodo, partiendo de una gran defensa que presionaba la salida del balón de los hispalenses y provocando algunas pérdidas o, si no era así, un severo atasco en los ataques visitantes. Cook tenía la mañana animada y sirvió de estilete ofensivo de los malagueños luciéndose con triples y asistencias. El base ejecutó la primera fractura en el marcador y Plaza dio protagonismo a dos de sus principales armas ofensivas, Savanovic y Miso. El técnico catalán ordenó también una defensa zonal 2-3 al objeto de frenar la eficacia atacante de los locales.

Entre la disposición atrás y Miso, que sacó una antideportiva a Jiménez, el Cajasol se colocó a dos; pudo empatar cuando moría el primer cuarto, pero Dowdell le robó la cartera a Satoransky y machacó: del empate a 22 a cuatro abajo. Pero el equipo, como casi siempre, no se descompuso.

En el segundo cuarto, el intercambio de golpes continuó, gancho de Unicaja, respuesta de Cajasol. Ya había debutado Douglas, unos segundillos al final del periodo inicial y un buen rato en el siguiente. No lanzó y su aportación a la causa fue un tapón a Berni en el minuto 15, con 35-32 en lo alto del Carpena. En vez de espolear la acción al panameño, hizo que se creciera el malagueño, quien tras un palmeo de Jiménez se llevó dos veces la mano a la oreja para festejar un par de triples, poniendo el colofón Printezis con dos tiros libres para alegría del pabellón: 45-32.

Desde entonces la desventaja osciló sobre los 10 puntos, manteniendo el tipo el Cajasol y logrando que Unicaja no se escapara, aunque tampoco los sevillanos, perdidos si no se esfuerzan en la retaguardia, se aproximaban. El 52-41 al intermedio reflejaba una mala primera parte de la escuadra de Plaza, ofreciendo su peor versión defensiva de la temporada, junto a los dos choques con el Madrid. Aun así, sólo caía por 11 puntos.

En el tercer acto el duelo volvió al cauce previsto: peor ataqu, mejor defensa. El Cajasol dio un empellón con un triple de Savanovic en para achicar la renta a seis (56-50), pero pronto se lo devolvió Cook. Fue el gris Satoransky quien sumó otro triple, pero poco después Freire le comió la moral al perder otro balón en pista propia y después recibir una canasta de tres del brasileño: 65-54 a falta de un episodio.

Vino caliente el cuarto definitivo. La nerviosera local era patente y más aún cuando se acercaba el final, pero el Cajasol no lo aprovechó. Con 10 abajo recuperó Plaza la defensa zonal, dio resultado y Kirksay acertó desde 6,25: 69-62, minuto 32. La jugada polémica llegó en el siguiente ataque, con una canasta anulada a Miso por pasos en una contra y, de propina, Kirksay se llevó una técnica.

Cook era entonces un flan y falló los dos tiros libres, aunque Printezis se echó el equipo a la espalda. De nuevo, 10 abajo (73-63). Savanovic y Calloway tomaron la batuta en ataque, Miso falló un triple para dejar a los cajistas a tres puntos, aunque el base estadounidense rebajó a cuatro puntos la desventaja con dos tiros libres, antes de perder el balón para que Printezis machacara el aro después de otros dos puntos anotados por él mismo. Ya en el minuto final, el Cajasol luchó en pos del average particular, que se quedó en Málaga, como la cuarta posición siguió en Valencia. Ahora hay que cambiar el chip y pensar en la Copa, en el Barcelona, en la hombrada de ganar en cuartos...

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