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Bajo la senda ya marcada

  • Regularidad Repetir la concentración en defensa de Gerona será clave para ganar a un Manresa al alza Objetivo Los cajistas buscan reafirmar la reacción con su segundo triunfo consecutivo de la campaña

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El partido con el Manresa se ha convertido, sin serlo, en una final anticipada para un Cajasol que de la mano de Manel Comas intenta despertarse del letargo en el que ha vivido la primera mitad del campeonato. El estado de hibernación en el que se encontraba el conjunto andaluz debe tocar a su fin definitivamente, en una parte del campeonato en la que, con un calendario más favorable, parece factible la posibilidad de salir de una vez de la cola de la clasificación para respirar con un cierto de alivio y olvidar los agobios que conllevan un balance tan negativo como el actual de los sevillanos.

Ni antes eran tan malos ni ahora hay que sacar pecho por ganar un solo partido. Pero, claro, tras la tormenta llega la calma y ahora, con un triunfo más en el zurrón, y sobre todo una imagen muy mejorada de sí mismo, el futuro se ve y se encara con otra cara, aunque la continuidad de este optimismo pasa por repetir imagen y seguir ganando, sobre todo los siguientes partidos de casa (tres de los cuatro próximos). El primer rival que arriba a la parada de San Pablo es el Ricoh Manresa, un equipo que navega por la zona templada de la clasificación pero al que se le puede meter en la pelea por una salvación, otro más, que va estar muy cara este año.

En esta ocasión el nuevo técnico cajista, que se estrena o, mejor dicho, se reestrena ante el público de San Pablo, ha tenido más tiempo para trabajar con la plantilla, aunque la labor anímica sigue predominando sobre la táctica, dado el arduo trabajo de reconstitución que, según él, había que realizar. El primer examen ante otro conjunto catalán como el Akasvayu fue positivo, pero todavía se dejaron ver carencias y errores que hay que corregir si la nave cajista desea llegar a buen puerto. Uno de ellos, quizá el lastre principal de todo el presente curso, es el del rebote, asignatura pendiente de un equipo con talla que ni cierra en defensa ni acude en ataque. Lo primero siempre en estos casos es reconocer el error, como así lo hizo Comas en Gerona, crítico con los suyos pese a lo positivo del marcador, por lo que el duelo de hoy servirá para evaluar una teórica progresión que llevará también implícita la de los resultados.

Con todo, no será ésta la única faceta a examen, ya que para ganar será necesario jugar como en Fontajau, al menos como en la primera parte en cuanto al aspecto ofensivo se refiere, y con la intensidad defensiva que permitió que el Akasvayu no anotase en sus tres últimas posesiones tirando siempre sobre la bocina. Es el camino a seguir, la senda conocida, para que la pesadilla de la primera vuelta quede en el olvido. Hombres hay, pero éstos deben seguir el guión marcado al margen de los nombres. Con ellos, como explicó el entrenador de los hispalenses, no se gana, por lo que ponerse el mono de faena será imprescindible para lograr, por primera vez en la temporada, el segundo triunfo consecutivo ante un rival que, por el contrario, va a por el cuarto.

El Manresa es un conjunto atípico cuyo sustento se basa en jugadores nacionales de calidad, alguno, como Rafa Martínez, en la órbita sevillana de cara al próximo año. Javi Rodríguez o Guillén Rubio son otros dos de sus puntales, que, con la aportación del veterano Espil, Asselin y Walsh hacen de los manresanos un equipo capaz de lo mejor, como ganarle al Tau la semana pasada, y lo peor, por ejemplo, perder seis encuentros consecutivos con marcadores de escándalo lejos de su feudo. Es aquí donde más sufren los de Jaume Ponsarnau, aspecto del que deben sacar partido los pupilos de Manel Comas, cuya mayor envergadura debe marcar las diferencias a su favor desde el minuto uno.

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