Sevilla-San Roque · La previa

Los cinco sentidos y más...

  • El Sevilla debe abstraerse del 0-1 de la ida, la diferencia de categoría y las noticias extradeportivas para visar el pase.

Todos los síntomas del partido trampa confluyen esta noche en el choque que se anuncia en Nervión. Hasta la intempestiva hora (diez de la noche), con el frío que se ha dejado caer por Sevilla, juega a favor del visitante, ese San Roque de Lepe que adiestra Luis Tevenet y que llega con la cara que le conviene llegar, la de víctima. 

La historia del fútbol está trufada de batacazos aún más históricos que el que firmarían los leperos si son capaces de enjugar el 0-1 en contra y dejar en la cuneta de la Copa del Rey al Sevilla, así que bien haría el bloque de Marcelino García Toral en salir con la guardia muy alta y poner los cinco sentidos en su pulso. No anda el sevillismo con el ánimo por las nubes, precisamente, después de las dos derrotas consecutivas en la Liga ante Levante y Real Madrid y la noticia extradeportiva que llegó desde los juzgados, así que... prohibido otro fracaso después del que sobrevino en agosto ante el Hannover 96 en la Liga Europa.

Hace justo una semana, un gol de Kanoute lo puso todo de cara en Lepe. Pero de encarrilar a sentenciar media un buen trecho, el que deben recorrer los blancos esta noche para evitar que el animoso equipo aurinegro se le suba a las barbas. Un buen equipo de Segunda B, como es este San Roque que tan bien gestiona ese sevillista llamado Alejandro Ceballos desde los despachos, será capaz de llegar alguna vez al área de Javi Varas, y ningún equipo, por bueno que sea, está libre de un fallo de marcaje, un rebote... un gol en contra, en denitiva.

Por ello, la táctica del equipo onubense es meridiana: salir agazapados, bien plantados, con las líneas juntas para trabar el juego sevillista y, si puede ser, llegar al descanso con empate a cero. Si es así, los minutos irán jugando a su favor para dar un paso adelante y jugársela a una carta. 

Será un tanto enrarecido el ambiente de esta noche en las gradas de Nervión. La gente, mientras se acomoda y llega el partido, hablará de lo que hablará en los corrillos, del futuro de su presidente después de que ayer se conociera la sentencia del caso minutas. Unos opinarán que debe dimitir como máximo responsable, otros que no, y en plena discusión saltarán los dos equipos a la hierba para resolver su eliminatoria de dieciseisavos de final.

Y los jugadores no son ajenos a esas corrientes externas al juego. Perciben cuándo hay elementos de distracción. Y pocas distracciones son del cariz de la que ayer saltó en las redacciones y los portales de toda España.

A buen seguro que Marcelino doblará sus esfuerzos en la charla previa al partido para que sus chicos no se distraigan lo más mínimo y se empleen ante el San Roque con el mismo empeño que si se trata del Borussia de Dortmund, por poner un ejemplo de algún equipo poderoso y que también vista de amarillo y negro.

Y es que el entrenador asturiano no se fía. Y además, sabe que su crédito no está precisamente para derrocharlo. Las dudas persisten, y un batacazo ante un rival dos categorías inferior, como anda hoy el sevillismo de soliviantado, sería un torpedo de funestas consecuencias para él. Por eso saldrá un equipo que jugaría perfectamente un domingo cualquiera ante el Espanyol, el Sporting o el Villarreal. Nada de experimentos con chicos del filial. Juega a su favor que tras el partido, sus chicos harán las maletas y se tomarán un descanso hasta la entrada del nuevo año.

Entra Palop en la convocatoria y aunque el valenciano era el guardameta llamado a jugar los partidos de la Liga Europa y la Copa, su periodo de convalecencia lo llevará a mantenerse en el banquillo. 

Por delante, Escudé podría volver al eje de la zaga después de que en los últimos partidos se asentara la pareja Spahic-Fazio. Es una buena ocasión para que el internacional bosnio se tome un descansito. En el centro del campo, Campaña va a entrar por Trochowski, una variante que en muchos cenáculos defienden como válida incluso para los partidos de Liga, más exigentes sobre el papel que el de esta noche. Y arriba, mejor que Negredo se vaya reencontrando consigo mismo a base de goles, que Soldado aprieta y el vallecano vive hoy en cierto estado de confusión. Si hace falta, en el banquillo se sentará el que suele meter la mano y sacar las castañas del fuego, Kanoute.

El San Roque llega con cara de víctima, pero el ambiente será tan raro como frío, lo sabe y tratará de aprovecharlo. Así que... ojo. 

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios