Baloncesto l Cajasol

Ni siquiera a la desesperada

  • Humet tiene órdenes de contratar a cualquier interior interesante, pero no lo hay

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¡Cómo estará el ambiente que se buscan soluciones a la desesperada! Y entra dentro de la lógica viendo que el Cajasol se está derrumbando como un castillo de arena con el soplido peligroso del final liguero. Antepenúltimos y con los averages pésimos para hipotéticos empates en la última jornada. Nada más y nada menos. Juan Carlos Ollero no sólo estuvo en el Palacio de los Deportes hispalense para intentar reconducir el ánimo (y algo más) de los apocados jugadores.

Nadie quiere ser responsable, obvio, del hundimiento absoluto de la nave. Con cinco partidos por delante y una situación que da pánico, ¿qué hacer? Pues aparte de que los que están den el do de pecho, el paso al frente y toda suerte de topicazos que son verdad, la ocurrencia de los directivos ha sido que hay que contratar a alguien. A la desesperada, aunque así sea. Un jugador interesante que no sólo eche un capote en estas últimas cinco jornadas -que al paso que va serán cuatro, ya que a Murcia no parece que vaya a ir algún refuerzo-, sino que coja el timón interior, caballo de batalla del Cajasol ayer, hoy y mañana.

Es tan inmenso el nerviosismo que incluso a los agentes que mercadean con los jugadores les han trasladado que no tiene por qué ser europeo y que en caso de estadounidense ya se encargará el Cajasol de darle la baja a un Miles que está de capa caída totalmente, solucionando el problema de la vacante de un base situando a Ellis en esa posición.

Pero el verdadero drama es que no hay jugadores. Así se lo ha hecho saber Oriol Humet a directivos y al propio Manel Comas. No hay nada en el mercado que sea ni siquiera decente para que llegue a Sevilla a jugar cuatro o cinco partidos, se adapte y encima marque la diferencia.

Hubo ciertas informaciones desde Vitoria que apuntaban a que Muoneke, estadounidense, estaba en cartera de los sevillanos nada más salir del Tau. No le hubiera importado a Comas, pero no ocurrió y el juego interior continuó con Kakiouzis, Betts -el enfado en el club con ambos es de aúpa-, Bueno y De Miguel.

También surgió la posibilidad de tantear a un europeo como Mujezinovic, pero ni en el Cajasol lo veían con la suficiente calidad, ni tampoco es un jugador de fácil adaptación, ni la puja hubiera sido fácil, al llevárselo finalmente la Benetton.

Las órdenes están claras, pues, para Humet, que en su campaña de estreno ha generado ciertas dudas en las contrataciones al no considerar oportuno en su día fichar a un interior estadounidense de nivel. La confianza ciega en Kakiouzis no ha sido correspondida y la ausencia de una referencia interior es una de las principales causas, junto a la endeblez defensiva, de la situación actual.

Habrá o no fichaje, pero la petición es clara. A la desesperada, quemando las naves para no hacer un proyecto perdedor de uno que era ganador, pero aun salvándose será un annus horribilis.

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