Fase de ascenso a Segunda

A sólo un paso de la gloria (0-1)

  • Los de Diego Martínez derriban el muro ilerdense en un duelo que gestionaron con maestría.

Al Sevilla Atlético no le temblaron las piernas para asaltar el casi inexpugnable feudo del Lleida, poco acostumbrado a que sus visitantes salgan airosos de sus dominios. Y los nervionenses no sólo salieron vivos del Camp d'Esports, sino que se alzaron vencedores gracias al tanto que anotó de cabeza Diego González en el minuto 27. Una ligera pero meritoria ventaja con la que encarrilan la eliminatoria con la vista puesta en la sentencia que deberán emitir el domingo en el Viejo Nervión.

Pese a su condición de filial, el Sevilla Atlético hizo gala de un saber estar que por momentos eclipsó la mayor experiencia de su oponente, que con el transcurrir de los minutos y la lógica desesperación por no marcar recurrió al contacto y a la provocación, sobre todo en el caso de Molo, solícito a la hora de buscar la confrontación con los sevillistas. 

Pero los visitantes ni se amedrentaron ni entraron en ese juego. Desesperaron al Lleida, sí, pero sus armas no fueron otras que un gran repliegue defensivo y la solidaridad de todos los integrantes del plantel, pues con independencia de la posición que ocupasen acudían en auxilio de los hombres de atrás. 

Si al hecho de no verse desamparados se suma la magnífica actuación de los defensores, la ecuación resultante fue casi perfecta. En el centro, Martínez y Bernardo Cruz mutaron en gigantes para repeler todo balón que con peligro se acercase a su zona, ampliada con presteza si la ocasión lo requería. 

Qué no decir de Diego González, soberbio en la medular y aplicado igualmente en el repliegue. Lo suyo sí fue ampliar su radio de acción cuando, al filo del descanso, sacó un balón de la mismísima línea de gol que con gran peligro había chutado Diego Suárez aprovechando que Caro, que venía de rechazar la pelota en la jugada anterior, no estaba bien colocado.

Ésa fue la ocasión más clara de un Lleida que jamás renunció a su estilo de toque y combinación; que sacó el balón jugado desde atrás en lugar de caer en la precipitación; que fio sus oportunidades a la banda izquierda pero se topó con un providencial Matos; y que utilizó las jugadas de estrategia, en su mayoría lanzadas por Fuster -quien vio la amarilla, la tercera en la fase de ascenso, y se perderá el encuentro de vuelta-, con medida ejecución.

Hasta pudo contar el cuadro catalán con la presencia del meta Crespo. Una grata noticia para su entrenador, Imanol Idiakez, quien, resignado a no poder alinear a Onwu, lesionado, confió en que su meta mantuviese la portería a cero. Tenía razones para creerlo, pues sólo siete balones había sacado del fondo de sus redes en los partidos en los que actuó como local en la presente temporada.

Con lo que no contaba Idiakez era con la aparición estelar de Diego González en una acción a balón parado. En un lanzamiento de falta desde la izquierda, Borja Lasso amagó con disparar, pero en su lugar lo hizo Ivi, que envió un centro perfecto rumbo al área del Lleida. El gaditano, que se elevó con pasmosa facilidad, cabeceó a portería con un remate combado. Un golazo que bien podría valer un ascenso.

Pudo ampliar su cuenta el Sevilla Atlético en la segunda mitad si llega a rematar con acierto Carlos Fernández alguno de los balones que le llegaron. El ariete sevillano se desfondó para lograrlo, pero le faltó definición.

En los compases finales, los nervionenses frenaron el último arreón ilerdense. Matos, con un despeje maestro, evitó el empate con el que amenazaba el lanzamiento de Marc Martínez, contribuyendo a amarrar un magnífico resultado teniendo en cuenta la dificultad del camino que emboca su recta final y la dureza del rival. Bendita juventud que a golpe de ilusión derriba aguerridos muros.

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