"La suciedad del agua puede anular favoritos"

A falta de una estación para el inicio de la regata paralímpica, prevista para el 12 de septiembre, el sevillano Arturo Montes se encuentra estudiando planos del campo de regata brasileño y anticipándose a la meteorología. Del zika, asegura, anda algo menos preocupado, a pesar de las voces de alarma procedentes de Estados Unidos, la nación donde la asepsia causa verdadero furor. "Es algo de sentido común. Me limitaré a ser prudente y a seguir las indicaciones de la organización", declara Montes, atento a los 20 folios de instrucciones sobre el virus y que afirma no creerse del todo su presencia en unos Juegos Paralímpicos en los que tendrá la responsabilidad de ser el único representante español en la modalidad 2.4 mR de vela.

Después de un largo e intenso periodo de competición en el que ha protagonizado una viva lucha con Rafa Andarias, su máximo rival por el billete olímpico, Montes se encuentra en Puerto Sherry, preparando el envío de los portes de logística para Río de Janeiro. Eso, junto a la lectura de las latitudes, las longitudes, las temperaturas y las presiones en Copacabana ocupan gran parte de su tiempo. Quizá por eso de no creerse del todo la clasificación, situarse allí, al menos en el modo teórico, le sirve para anticipar su presencia. El resultado de su examen, aun no habiendo estado nunca en Río, es el de una cierta preocupación por el estado del agua del campo de regatas, nada parecido a las postales del paraíso que se ofrece al turista al uso.

"El lugar donde competimos es el que está más cerca de la desembocadura", señala para referirse a la suciedad que suele acumularse en este tipo de accidentes geográficos, algo que podría afectar incluso al desarrollo de la competición. "Me dicen que está bastante sucia. El que sea un lugar de poco viento, unido a la suciedad, puede provocar incidentes inesperados: si te enganchas con un plástico o con una cuerda puedes dar la carrera por perdida", dice Montes, dando a entender que los elementos, como aquellos que rodearon a la Grande y Felicísima Armada (Invencible) en el Canal de la Mancha, puede hacer que los favoritos no lo sean tanto.

"La opción de medalla es realmente difícil, por no decir imposible. Hasta la fecha, los adversarios que encontraré en Río siempre me han ganado. Hay cuatro o cinco regatistas muy buenos, pero no pierdo la esperanza, aunque a mi entrenador le entre la risa", declara este miembro del RCMT Punta Umbría, quien firmaría acabar entre el sexto y el octavo puesto, "siempre que lleguemos bien preparados y en buenas condiciones".

Es precisamente en este aspecto en el que Montes alza la voz para solicitarle al Consejo Superior de Deportes la presencia de su entrenador en la competición paralímpica. "Es un gran contratiempo. Llevamos juntos muchos años y su compañía me ayudaría a regresar con un buen resultado. En principio, el entrenador es el asignado por la federación, que es, por otro lado, el seleccionador nacional de todas las clases", un particular, apunta Montes, ilógico en cuanto a la dudosa exclusividad que puede proporcionar un técnico en tales condiciones.

Mientras rememora el exigente recorrido que lo ha llevado a los Juegos Paralímpicos de Río, donde estará acompañado del palista Javier Reja como únicos representantes sevillanos, Montes prosigue con una clase magistral de meteorología. Que si la velocidad de las brisas, que si el viento térmico, que si las corrientes marinas. Hay deportes en los que no basta con la preparación física o técnica. En la táctica están incluidos los parámetros físicos que recuerdan a las operaciones de medición con compases, relojes atómicos y sextantes de los antiguos navegantes.

Llegado a este término, la carrera no ha hecho más que empezar. "Hasta la última jornada de la última carrera, en el lago italiano de Garda, donde se celebró la prueba clasificatoria definitiva, no tuve claro que sería yo el clasificado", dice un Montes que acepta de buen grado representar a su país frente a los mejores del mundo. El árbitro será el agua.

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