El sucio pasado de los rivales

Siete de los ocho hombres que acompañaron a Armstrong en los podios del Tour de 1999 a 2005 están relacionados con el dopaje, convirtiendo aquellos años en un agujero negro de difícil solución.

La UCI decidirá el viernes si concede el triunfo a otro corredor o deja desierto el palmarés. No será una decisión fácil. El suizo Alex Zülle, el español Joseba Beloki, el italiano Ivan Basso y los alemanes Jan Ullrich y Andreas Klöden estuvieron envueltos antes o después en casos de dopaje. Si se mira un escalón más abajo, el panorama no es menos desolador. El español Fernando Escartín, tercero en 1999, es el único ocupante de uno de los 21 escalones del podio que está libre de escándalos.

Zülle, segundo en 1999, fue uno de los implicados un año antes en el caso Festina, cuando la Policía francesa hizo una redada en el hotel del equipo y encontró numerosos productos dopantes. Ullrich, enemigo de Armstrong en 2000, 2001 y 2003, es una de las principales figuras de la Operación Puerto. Negó siempre el uso de sustancias dopantes, hasta que en febrero, tras su condena por parte del Tribunal de Arbitraje Deportivo, admitió que fue cliente del médico Eufemiano Fuentes. Aquello llevó a que en 2005 Francisco Mancebo se quedara con su tercer puesto, pero el español terminó apareciendo entre los implicados en la Operación Puerto. Beloki y Basso también aparecieron en los papeles incautados en 2006 al médico español. El vasco no pudo participar en el Tour de 2006 y se retiró un año después. Basso, segundo en París en 2005, cumplió una sanción de dos años del Comité Olímpico Italiano. Klöden, posible heredero en 2004, fue protagonista del caso Friburgo, en el que se demostró que en el Tour de 2006 viajó a una clínica de la ciudad alemana para someterse a autotransfusiones.

En el tercer escalón del podio aparecen nombres como el de Raimondas Rumsas, cuya mujer fue detenida en la frontera entre Italia y Francia intentando introducir productos dopantes el mismo año que quedó tercero (2002). La esposa alegó que eran medicinas para su madre, pero el lituano dio positivo por EPO un año después. Alexander Vinokourov, campeón olímpico, fue tercero en 2003. Cuatro años después recibió una sanción por transfusión sanguínea.

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