Copa del rey baloncesto

Dos contra uno... y aun así sufrieron

  • Calloway dirigió bien al equipo, pero le faltó frescura al final · Se las vio con Ricky y Lakovic, que no fueron mejores

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Hasta el minuto 39:30 no respiró un Barcelona que sufrió de lo lindo ante un Cajasol, todo fe, que tuvo el encuentro en un triple de Ellis que se fue al aro. Una pena, porque en final ajustado el control del balón y las entradas a canastas que Calloway estaba haciendo bien podrían habérsele atragantado a un Ricky Rubio que apenas le robó la cartera al norteamericano una vez.

La diferencia es que mientras el cajista estuvo en pista más de 32 minutos, la larguísima rotación blaugrana permitió al catalán jugar apenas 24, y en momentos clave la frescura en un choque tan intenso, no sólo física sino también mental, puede marcar la diferencia entre el triunfo y la victoria. Que Ricky es un genio de esto se sabe, pero a Calloway le sobran batallas encima y tener al español delante no iba a suponer un inconveniente para él. El problema lo tuvo el barcelonista, que perdió seis balones. Pero no sólo se las vio con él, sino también con Lakovic, siendo incluso la rapidez del esloveno y su buen tino desde la línea de los 6,25 metros lo que puso en más apuros al americano, que lo pasa peor con bases más menudos y veloces que ante otros que, en teoría, podrían superarle en envergadura. Dos contra uno...

De hecho, cuando Ricky Rubio anotó sus primeros puntos (minuto 22), el director del juego hispalense llevaba ya ocho, casi todos en penetraciones, con eslalon incluidos, que volvían loca a la defensa azulgrana, que, no hay que olvidar, es la mejor defensa de Europa. Esa retaguardia, la misma que es capaz de dejar al Gran Canaria en 55 puntos, no encontró armas en el último cuarto para frenar la dirección de un Calloway hipermotivado, mientras Ricky sufría ante una zona que sólo fue capaz de romper Navarro con un triple.

Como en la Liga, sólo le faltó al jugador del Cajasol algo de temple en momentos clave, pero es que no está acostumbrado a jugar con el freno de mano echado y en un par de ocasiones se pasó de revoluciones perdiendo balones tontos. ¡Ay!, ese resbalón faltando poco más de un minuto, pero es que es más fácil fallar en 32 minutos que en los 24 que estuvo Ricky en el parqué o en los 16 de Lakovic. Y Sada, por si acaso, estaba en la recámara.

ataque

El base del Cajasol volvió a ser una de las referencias de su equipo a la hora de mirar aro. Y es que Calloway no es de los que se arrugan nunca. No le tiembla la mano y si hay que jugársela, se la juega. Es la diferencia con sus rivales de ayer, que pueden quitarse esa responsabilidad para dejarla en manos de los Navarro, que rompió el choque con un triple desde siete metros, Mickeal o Basile. El cajista acabó con 12 puntos (seis canasta de dos) y le faltó confianza para mirar más al aro desde el perímetro. Falló sus dos tiros y perdió la fortaleza desde la larga distancia, para aprovechar su velocidad en ataque.

De hecho, junto a Savonovic y Douglas, fue el jugador sevillano que más faltas recibió (cuatro) fruto de sus penetraciones, una menos que las que provocaron Lakovic y Ricky, que se mantuvieron mucho más tiempo en el exterior. Eso sí, al ex de la Penya no le hace falta mucho para ser uno de los más destacados y, pese a sus cinco puntos, acabar con 12 de valoración merced a sus siete asistencias.

Satoransky, voluntarioso, no pudo darle a Calloway el descanso necesario y, sin desentonar, era mucha la diferencia en el juego hispalense cuando uno y otro estaba en la cancha. Plaza lo sabía y exprimió al máximo al estadounidense, que se marcó un partidazo, aun sin la guinda final del triunfo. Él solo no pudo.

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